
El Presidente de Chile, José Antonio Kast reafirmó este miércoles la soberanía de Chile sobre el Estrecho de Magallanes durante una actividad realizada en la Región de Magallanes, donde presentó un programa destinado al mejoramiento de viviendas y barrios.
En su intervención, el Mandatario aprovechó el simbolismo del lugar para referirse a la histórica relación entre Chile y Argentina y a los acuerdos que permitieron resolver las controversias entre ambos países.
Kast destacó especialmente la realización de la actividad en la sede Juan Pablo II y recordó la presencia del pontífice en la región tras la firma, en 1984, del Tratado de Paz y Amistad entre Chile y la República Argentina; acuerdo histórico cuyo objetivo principal fue resolver de manera definitiva el conflicto del Beagle, una disputa territorial que había llevado a ambas naciones al borde de una guerra armada a finales de diciembre de 1978, después de graves amenazas y una movilización militar masiva por parte de Argentina. La tensión escaló de tal forma en diciembre de 1978 que la dictadura argentina activó la Operación Soberanía un plan de invasión real contra Chile programado para la noche del 21 al 22 de diciembre.
Según señaló el Jefe de Estado, aquel acuerdo fue determinante para cerrar las diferencias existentes entre ambas naciones respecto del dominio y la soberanía en la zona austral.
El Presidente sostuvo que el tratado permitió aclarar definitivamente las controversias entre ambos países en torno al Estrecho de Magallanes y fue categórico al reafirmar la posición chilena sobre el territorio.
“Como se ha señalado, es chileno, y así lo han reconocido las distintas autoridades de ambos países”, afirmó Kast.
Las declaraciones del Mandatario se producen en un contexto de expectativa respecto de una eventual derogación por parte de Argentina del decreto 457, normativa que ha generado controversia al referirse al área como un “espacio compartido”.
Desde Magallanes, una de las regiones más emblemáticas de la presencia y proyección austral de Chile, Kast vinculó así la defensa de la soberanía nacional con la importancia histórica del Tratado de Paz y Amistad de 1984, instrumento que puso fin a décadas de tensiones y estableció las bases para una relación bilateral basada en acuerdos y delimitaciones reconocidas por ambas naciones.












