Chile y Argentina dieron un nuevo paso para convertir su frontera cordillerana en un polo estratégico de desarrollo minero, tras aprobar los protocolos de operación para los proyectos Vicuña, NexoAndino y Filo Sur. Los acuerdos fueron adoptados durante una nueva reunión de la Comisión Administradora del Tratado de Integración y Complementación Minera Argentino-Chilena, mecanismo bilateral destinado a facilitar la explotación de yacimientos que se extienden a ambos lados de la frontera.
La sesión contó con la participación del ministro subrogante de Relaciones Exteriores de Chile, Patricio Torres, y del subsecretario de Minería, Álvaro González. Por Argentina asistieron el secretario de Minería, Luis Lucero, y el director de Integración Económica Latinoamericana y el Caribe, Marcos Stancanelli.
Los tres proyectos se localizan en la zona de la cordillera de Los Andes que conecta la provincia de San Juan con la Región de Atacama, un territorio que concentra importantes reservas de cobre, oro y otros minerales considerados estratégicos para la transición energética y la industria global.
Los nuevos protocolos establecen un marco común para abordar las particularidades de operaciones que, por su ubicación, requieren utilizar infraestructura y servicios de ambos lados de la frontera. Entre otras materias, contemplan reglas destinadas a facilitar el desplazamiento de trabajadores, el ingreso y salida de maquinaria e insumos y la coordinación de las actividades asociadas a las faenas.
Para Chile, el acuerdo representa la materialización de la reactivación del tratado bilateral y un intento por profundizar la integración productiva con Argentina. El subsecretario de Minería, Álvaro González, destacó que los protocolos permiten avanzar desde los compromisos institucionales hacia medidas concretas orientadas a mejorar la competitividad y fortalecer la participación del Cono Sur en el mercado de los minerales críticos.
Desde Buenos Aires, el secretario de Minería, Luis Lucero, puso el foco en el potencial del cobre y en la oportunidad que representa para Argentina ampliar su participación en una industria que tendrá una demanda creciente durante la próxima década. En ese escenario, sostuvo que el tratado constituye una herramienta para facilitar la puesta en marcha de proyectos situados en zonas fronterizas y generar condiciones más favorables para las inversiones.
El entendimiento se sustenta en el Tratado de Integración y Complementación Minera firmado por Chile y Argentina en 1997. El instrumento creó un régimen especial para proyectos cuya localización exige una coordinación binacional y permite resolver aspectos vinculados con infraestructura, circulación y operación en territorios de ambos países.
La aprobación de los protocolos llega en un momento en que la minería del cobre ha adquirido una importancia creciente dentro de las estrategias de desarrollo de Chile y Argentina. Mientras Chile busca consolidar su posición como uno de los principales productores mundiales, Argentina procura acelerar el desarrollo de sus recursos minerales y aprovechar el aumento de la demanda internacional.













