Retrato de un hombre valiente: Juan Pablo Guanipa

Juan Pablo Guanipa, referente del partido opositor Primero Justicia y primer vicepresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela entre 2020 y 2021, es un líder que enfrenta el despojo cotidiano sin rendirse jamás

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Juan Pablo Guanipa en Montevideo con sus compatriotas venezolanos - Foto: ICN Diario

Por Raúl Vallarino.-

No todos los días un periodista tiene el privilegio de entrevistar a un personaje que deja una huella imborrable, no solo por su solidez política, sino por esa entereza moral que resplandece justamente ante la adversidad. El líder venezolano Juan Pablo Guanipa ha sido golpeado una y otra vez por la represión, pero lejos de quebrarlo, cada embate del régimen parece renovar sus fuerzas para continuar la defensa de un pueblo avasallado.

Guanipa, referente del partido opositor Primero Justicia y primer vicepresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela entre 2020 y 2021, es un líder que enfrenta el despojo cotidiano sin rendirse. Tras denunciar el fraude electoral de Nicolás Maduro en 2024, pasó diez meses en la clandestinidad y sufrió la privación de su libertad como preso político del chavismo. Aunque a principios de febrero fue liberado, las autoridades de facto lo arrestaron de nuevo pocas horas después bajo el vano pretexto de haber violado las restricciones al participar en actos públicos; una muestra transparente del temor del poder a su palabra.

Juan Pablo Guanipa con ICN TV

En la entrevista que nos concedió para ICN TV, este firme aliado de María Corina Machado repasó sin cortapisas la dureza de su recorrido personal y la tragedia colectiva que atraviesa su país. Al ser consultado sobre el camino que lo llevó a la cárcel, rememoró con serenidad y dignidad:

“Bueno, mira, primero yo estuve casi diez meses en la clandestinidad, desde el 28 de julio hasta el 23 de mayo cuando me detuvieron. Estaba escondido precisamente en el estado La Guaira, donde se produjeron los terremotos. El apartamento en el que estaba, por cierto, fue devastado por ese sismo. Allí dormía y allí se produjo la detención; luego estuve nueve meses detenido. Los primeros días fueron humillantes, porque estuvimos 21 días con un mismo uniforme, sin asearnos personalmente y durmiendo en el suelo. Pero bueno, siempre con la dignidad en alto, siempre luchando para lograr que Venezuela sea un país libre y democrático”.

Esa resistencia íntima se entrelaza de inmediato con el dolor social de una nación entera. Guanipa describe la situación venezolana sin edulcorar la realidad, remarcando que el estrangulamiento económico es, en el fondo, una crisis política que exige una solución estructural:

“Venezuela está en una situación sumamente compleja, sumamente difícil, porque desde la perspectiva política, económica y social, el país está muy mal. El salario en Venezuela es de un dólar al mes, el poder adquisitivo está por el suelo, la inflación es galopante, los servicios públicos no funcionan para nada; el país está legítimamente desesperado y aspira a que se produzca muy pronto un cambio político, porque el cambio político es la puerta que se abre para lograr el cambio económico y social de Venezuela, así que en esa lucha estamos”.

Sobre el papel decisivo de María Corina Machado y las condiciones para su retorno, el dirigente analizó los desafíos geopolíticos e internos para encauzar el descontento popular:

“Es un tema complejo. Ella ha intentado regresar en varias oportunidades y no lo ha logrado, pero lo sigue intentando, está haciendo ese esfuerzo. Evidentemente tiene que articular con distintos países del mundo para lograr que su regreso a Venezuela sea seguro, en el sentido de que pueda ejercer sus derechos políticos y recorrer el país. Creo que el regreso de María Corina es necesario, porque podría encauzar la molestia que hay en Venezuela hacia un proceso electoral que nos permita salir de esta situación e iniciar una nueva vida”.

Encuentro con sus compatriotas en Uruguay

Esa convicción republicana se palpó con especial emoción durante su reciente encuentro con la diáspora venezolana en Uruguay. En una sala colmada donde los recuerdos afloraron a flor de piel y las lágrimas enjugaron el dolor del exilio forzado, el salón se unió en aplausos interminables ante la presencia del líder. Mirando a los ojos a sus compatriotas, Guanipa pronunció palabras que retumbaron como un juramento de esperanza:

“Hermanos, en los momentos más difíciles siempre hay que tener alegría. En los momentos más difíciles siempre hay que tener esperanza. En los momentos más difíciles siempre hay que tener ilusión. Y después de casi 28 años de lucha para lograr el cambio político en Venezuela, yo les quiero decir que la democracia y la libertad están cerca. Que pronto, muy pronto, vamos a tenerlas. Yo quiero decirles a ustedes que el cambio político en Venezuela es irreversible”.

Juan Pablo Guanipa ha enfrentado sin doblegarse la arbitrariedad en sus distintas etapas: primero la de Hugo Chávez, luego la de Nicolás Maduro y hoy la de Delcy Rodríguez. Lo ha hecho con las armas más nobles y potentes que existen: la fuerza de las palabras, la solidez de sus principios y una fe inquebrantable en el destino de su pueblo. En tiempos donde la barbarie pretende imponer el silencio, su voz sigue siendo el retrato vivo de un hombre auténticamente valiente.