La crisis migratoria desatada en Ceuta tras la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos el pasado 30 de julio continúa lejos de resolverse. El presidente de la ciudad autónoma, Juan Vivas, estima que entre 8.000 y 11.000 personas podrían permanecer todavía en el territorio ceutí, una cifra muy superior a la comunicada por el Gobierno central, que sitúa el número en torno a 2.500.
Tras una reunión extraordinaria del Consejo de Gobierno de Ceuta, celebrada ocho días después de la llegada masiva, Vivas advirtió de que la ciudad no ha recuperado la normalidad y reclamó al Ejecutivo de Pedro Sánchez una respuesta urgente ante una situación que, a su juicio, amenaza la seguridad, la convivencia y la estabilidad de la ciudad.
El dirigente ceutí cuestionó las cifras oficiales y pidió mayor transparencia para determinar la verdadera dimensión del problema. Según sus estimaciones, miles de personas continúan desplazándose por calles, barrios, zonas de monte y playas, muchas de ellas sin alojamiento y con sus necesidades básicas sin cubrir.
Vivas describió el escenario como “absolutamente insostenible” y sostuvo que la única solución viable pasa por acelerar el retorno a Marruecos de quienes ingresaron durante la avalancha. El presidente de Ceuta señaló la frontera del Tarajal como la vía para materializar esas devoluciones y descartó que la permanencia en la ciudad pueda traducirse en regularizaciones o traslados a la Península.
A su juicio, mantener abierta esa posibilidad podría generar un efecto llamada y alimentar nuevas expectativas de entrada irregular. Por ello, reclamó una actuación rápida que permita cerrar la crisis actual y evitar que se repita un episodio de similares características.
Petición de un despliegue extraordinario
Además de acelerar los procedimientos de retorno, el Gobierno ceutí reclama al Ejecutivo central un refuerzo extraordinario de los recursos destinados a la ciudad. Vivas considera necesario incrementar tanto los medios materiales como los efectivos encargados de gestionar la situación migratoria.
En concreto, ha solicitado el despliegue de al menos 1.000 agentes adicionales de la Policía Nacional y la Guardia Civil, al considerar que la dimensión de la crisis requiere una presencia policial muy superior a la habitual.
El presidente ceutí también ha pedido reforzar y “blindar” la frontera con Marruecos para impedir que vuelva a producirse una entrada masiva como la registrada el 30 de julio.
Vivas sostiene que una mayor presencia de las fuerzas de seguridad contribuiría no solo a controlar la frontera, sino también a recuperar la sensación de seguridad entre los residentes. En este contexto, ha cuestionado que, ante la gravedad de la situación, no se haya producido hasta ahora un despliegue extraordinario de efectivos.













