
Las Américas atraviesan una preocupante escalada de casos de sarampión que ya convirtió a 2026 en el peor año para la enfermedad en la región desde 2004. Hasta el 18 de julio se habían confirmado 47.459 contagios y al menos 44 personas habían muerto, según los datos difundidos por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
El número de infecciones prácticamente triplica con creces los 15.011 casos registrados durante todo 2025, mientras que las muertes también superan las contabilizadas el año pasado, cuando se reportaron 32 fallecimientos.
Ante la persistencia de los brotes, la OPS mantiene en nivel “muy alto” el riesgo para la salud pública y reclama a los gobiernos reforzar las campañas de inmunización, mejorar la detección de casos y responder con rapidez ante cualquier nuevo foco de transmisión.
Guatemala y México concentran el mayor impacto
Guatemala encabeza el registro regional con 30.371 casos confirmados y 26 fallecimientos. México ocupa el segundo lugar, con 12.255 contagios y 17 muertes.
Estados Unidos reporta 2.260 casos, mientras Perú suma 1.277. Estos cuatro países concentran aproximadamente el 95 % de todos los contagios confirmados en las Américas durante este año.
Canadá, por su parte, acumula 1.107 casos.
Aunque algunos de los principales brotes muestran señales de desaceleración, la circulación del virus no se ha detenido y han aparecido contagios en nuevas áreas geográficas. La situación mantiene en alerta a las autoridades sanitarias debido a la elevada capacidad de transmisión del sarampión.
La OPS atribuye buena parte de este escenario a las brechas existentes en la vacunación, que han permitido acumular un número creciente de personas susceptibles a la enfermedad. A esto se suma la intensa movilidad internacional, los desplazamientos dentro de los países y la celebración de grandes eventos, factores que pueden facilitar que el virus atraviese fronteras y genere nuevos brotes.
La preocupación es aún mayor en comunidades que enfrentan obstáculos para acceder a los servicios sanitarios. Entre los grupos particularmente vulnerables figuran poblaciones indígenas y sectores con bajos niveles de cobertura de vacunación.
“El sarampión no da margen a la complacencia”, advirtió Daniel Salas, gerente ejecutivo del Programa de Inmunizaciones de la OPS, al subrayar que existen herramientas eficaces para frenar la transmisión: elevar las coberturas de vacunación, identificar rápidamente los casos sospechosos y actuar de manera inmediata para cortar las cadenas de contagio.
La meta: 95 % de cobertura con dos dosis
El sarampión se encuentra entre las enfermedades infecciosas más contagiosas. El virus puede propagarse por el aire cuando una persona infectada respira, tose o estornuda, lo que permite una rápida expansión en comunidades con una protección inmunitaria insuficiente.
La enfermedad suele provocar fiebre elevada, tos y erupciones cutáneas, pero también puede derivar en complicaciones graves, entre ellas neumonía, encefalitis y ceguera, además de provocar la muerte.
Los menores que todavía no tienen edad para recibir su primera dosis, las personas no vacunadas o con esquemas incompletos y determinados grupos de población móvil, desplazada o indígena se encuentran entre quienes enfrentan un mayor riesgo.
Para interrumpir la transmisión del virus, la OPS insiste en la necesidad de alcanzar y mantener una cobertura de al menos el 95 % de la población con las dos dosis recomendadas de la vacuna contra el sarampión.
Un problema que trasciende a América
El repunte regional se produce mientras el sarampión también registra una mayor circulación a escala mundial. Hasta julio se habían contabilizado ante la Organización Mundial de la Salud más de 186.000 casos confirmados en el planeta, un 12 % más que durante el mismo periodo de 2025.
La OPS continuará respaldando a los países de las Américas en el fortalecimiento de la vacunación y de los sistemas de vigilancia epidemiológica, con especial atención en las zonas donde persiste la circulación del virus y en aquellas comunidades donde las coberturas de inmunización siguen siendo insuficientes.












