En una demostración inaudita de soberbia, afán de protagonismo y absoluta insensibilidad ante la tragedia que golpea a los venezolanos, la cúpula que detenta el poder en el país ha cruzado una línea roja de la decencia humana. La presidenta de facto, Delcy Rodríguez, junto a Diosdado Cabello, escenificaron un grotesco acto político en televisión nacional para el cual paralizaron las labores críticas de brigadas de rescatistas extranjeros, obligándolos a abandonar las zonas de desastre solo para servir de decorado a la propaganda oficial.
El colmo de la imprevisión quedó registrado en las propias palabras de Rodríguez al dirigirse a los especialistas internacionales: “Quisimos apartarlos de sus tareas que sabemos que son vitales para agradecerles”. Una confesión explícita y descarada de que, para el régimen, el autobombo y la pantalla están muy por encima de la supervivencia de los ciudadanos.
La hipocresía del agradecimiento en televisión
Si la intención de la cúpula gobernante hubiese sido genuinamente agradecer y reconocer el heroísmo de estos cuerpos de rescate, la lógica humana, técnica y política dictaba una acción muy distinta: trasladarse ellos mismos a los lugares de los hechos. Hacer acto de presencia en el terreno, embarrarse las botas, escuchar las necesidades de los afectados y apoyar directamente la logística en las zonas de desastre habría sido un gesto de verdadera altura.

Sin embargo, la comodidad de los estudios, las luces de las cámaras y la necesidad de controlar la narrativa los llevó a lo opuesto: retirar a los rescatistas de su labor en un momento donde cada segundo cuenta para salvar vidas, demostrando una desconexión y un desprecio alarmantes por la realidad de las víctimas.

Un contraste obsceno: FANB ausentes en la tragedia, pero pertrechadas para la represión
Mientras la ayuda internacional es instrumentalizada y los ciudadanos se ven abandonados a su suerte en medio de la emergencia, resalta la estruendosa ausencia de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en las labores de auxilio y reconstrucción. Los mismos uniformados que deberían estar desplegados de forma masiva limpiando escombros, canalizando ríos, repartiendo ayuda y rescatando sobrevivientes, brillan por su inacción en las comunidades afectadas.
Este abandono en la emergencia civil contrasta de manera obscena con la realidad militar del país:
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Prioridad represiva: Para resguardar las zonas de desastre y auxiliar a los civiles no hay recursos ni despliegue, pero las FANB se muestran siempre óptimamente equipadas, pertrechadas y listas con material de última generación cuando se trata de reprimir la disidencia o blindar el control político del régimen.
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Abandono de sus funciones constitucionales: La defensa y protección del pueblo en situaciones de catástrofe ha sido suplantada por una doctrina de seguridad nacional que ve al ciudadano común como una amenaza y al poder como el único bien a resguardar.
Análisis de la Redacción: Retirar a personal de salvamento de tareas que la misma Delcy Rodríguez calificó de “vitales” es un acto de negligencia criminal. Sumado a la inacción de una fuerza militar hipertrofiada para la sumisión pero inútil para la ayuda humanitaria, el episodio ratifica que en Venezuela el poder se ejerce por y para las cámaras, mientras el país real sufre las consecuencias de una indolencia sin límites.
#Galería 📸 | Presidenta (E) Delcy Rodríguez, sostiene encuentro con brigadas rescatistas internacionales pic.twitter.com/hpWhg19NpB
— Ministerio de Comunicación e Información (@mippci_ven) June 28, 2026













