Álex Baena y la sombra de la provocación: entre el récord de tarjetas y el “perdón” a Valverde

El centrocampista del seleccionado español vuelve a situarse en el ojo del huracán mediático tras confesar que valoró abandonar el deporte tras su altercado con el uruguayo. Sin embargo, hoy se victimiza y su historial de amonestaciones en el fútbol español sigue alimentando el debate sobre su estilo de juego

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Imagen captura video @partidazocope en X

A lo largo de su carrera en las filas del Villarreal, el Girona y el Atlético de Madrid, Álex Baena ha construido un perfil futbolístico, pero severamente condicionado por su temperamento sobre el césped. Las estadísticas en competiciones de clubes reflejan una realidad compleja para un jugador de su corte ofensivo: un total de 68 tarjetas amarillas y 3 expulsiones —todas ellas por doble amonestación—.

Lejos de responder al perfil de un futbolista expeditivo o rústico que recurre a la violencia física, el grueso de estas sanciones encuentra su origen en el llamado “otro fútbol”. Las protestas airadas, las desconsideraciones reiteradas hacia los colegiados y su constante implicación en tanganas con los rivales han consolidado en el fútbol español la narrativa de que el jugador busca deliberadamente desestabilizar el entorno de los partidos, rozando en no pocas ocasiones el juego desleal.

El incidente del Bernabéu y la versión de las partes

El punto de inflexión definitivo que fijó la etiqueta de “provocador” en buena parte de la opinión pública —con especial arraigo en la afición del Real Madrid— ocurrió en abril de 2023. Tras la conclusión de un encuentro en el Santiago Bernabéu, el internacional uruguayo Fede Valverde agredió físicamente a Baena en el aparcamiento del estadio.

El trasfondo del incidente destapó una cruda disputa verbal. Desde el entorno más cercano a Valverde se alegó que, en un choque previo de Copa del Rey, Baena habría pronunciado una frase de extrema gravedad personal relacionada con las complicaciones médicas que sufría el embarazo de la esposa del charrúa. Aunque el futbolista español negó categóricamente las acusaciones y esquivó asumir responsabilidad alguna, el entorno futbolístico coincidió de forma generalizada en que la reacción posterior de Valverde no se produjo de forma espontánea ni sin un detonante previo de gravedad.

Declaraciones recientes: el peso psicológico y el “perdón”

Hoy, el jugador adopta una postura de victimización respecto a las consecuencias de aquel episodio. En declaraciones recientes, Baena rememoró el impacto de la polémica confesando la gravedad de la crisis que atravesó: “Fue un punto de inflexión que gracias a mi familia y al psicólogo que tenía de hace tiempo, pudimos remontar”. El centrocampista llegó a admitir que estuvo a punto de colgar las botas debido a la presión mediática y ambiental: “Casi dejo el fútbol”, afirmó, antes de sentenciar de manera llamativa que “ya perdoné” al internacional uruguayo.

A pesar de sus intentos por pasar página y presentarse como el damnificado principal de aquella historia, el debate sobre sus formas dentro del terreno de juego permanece abierto. Con el peso de sus estadísticas disciplinarias y la memoria de sus recurrentes roces con los rivales aún frescos, queda por ver si la historia del fútbol español respaldará su relato o mantendrá la etiqueta que lo ha acompañado durante las últimas temporadas y que no le es favorable.