Ecuador y Estados Unidos ponen en marcha estrategia binacional para blindar la frontera contra el crimen organizado

La iniciativa arrancará en Carchi como plan piloto y fortalecerá el control territorial mediante inteligencia, tecnología y coordinación entre instituciones de seguridad.

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El Gobierno del Ecuador y el Gobierno de los Estados Unidos formalizaron una nueva etapa de cooperación en materia de seguridad con la firma de la Carta de Implementación de la estrategia piloto denominada “Frontera Segura”, un proyecto que busca reforzar los controles en zonas limítrofes y enfrentar de manera más efectiva las actividades del crimen organizado transnacional.

El acuerdo fue suscrito con la participación del Ministerio del Interior, el Ministerio de Defensa Nacional y el Servicio Nacional de Aduana del Ecuador, en coordinación con autoridades estadounidenses, consolidando una alianza orientada a fortalecer la protección de las fronteras mediante herramientas tecnológicas, intercambio de información estratégica y mecanismos conjuntos de gestión de riesgos.

La iniciativa comenzará en la provincia del Carchi, considerada un punto clave para el control territorial, y promoverá el trabajo articulado entre las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, las autoridades aduaneras y los servicios migratorios. El objetivo es incrementar la capacidad operativa del Estado para prevenir y combatir delitos como el narcotráfico, el contrabando, el tráfico ilícito de armas y la trata de personas.

Las autoridades destacaron que el proyecto contempla la aplicación de un modelo integral basado en inteligencia operativa y análisis de información, lo que permitirá optimizar las inspecciones, focalizar patrullajes y mejorar la capacidad de reacción frente a amenazas que trascienden las fronteras nacionales.

Además, la estrategia incorpora sistemas permanentes de monitoreo y evaluación que facilitarán la coordinación entre las instituciones involucradas y la medición de resultados, con la posibilidad de replicar el modelo en otros puntos fronterizos del país una vez concluida la fase piloto.

Como parte de la cooperación bilateral, el Gobierno de los Estados Unidos brindará asistencia técnica, programas de capacitación especializada y transferencia de buenas prácticas, contribuyendo al fortalecimiento de las capacidades institucionales y a la modernización de los procesos de control fronterizo.