MADRID.— El expresidente del Gobierno, el socialista Felipe González, ha irrumpido con dureza en la actualidad política al exigir formalmente al actual jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, la convocatoria inmediata de elecciones anticipadas. El detonante de este pronunciamiento histórico ha sido la reciente imputación del también expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el marco del ‘caso Plus Ultra’, donde se le investiga como presunto líder de una red de tráfico de influencias.
Consternado por la gravedad de los hechos, González ha roto su habitual línea de prudencia respecto a la continuidad de la legislatura: «Debería haber elecciones, es la primera vez que lo digo. Debería haberlas este año», ha señalado con contundencia. El exlíder socialista ha reconocido el profundo impacto que esta noticia tiene sobre las siglas del PSOE y las instituciones del Estado: «Nos afecta como país, como partido y como personas, me abruma realmente. Vamos a ver cómo sigue la investigación».
Respaldo a la instrucción judicial y horror ante los informes de la UDEF
A pesar del golpe político, Felipe González ha querido marcar distancias con las habituales críticas al estamento judicial y se referido a la labor del juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama. A su juicio, la instrucción ha seguido hasta el momento «pasos garantistas», si bien ha pedido cautela y esperar a que avance la causa, subrayando la necesidad de respetar la presunción de inocencia de Zapatero.
No obstante, González no ha ocultado el impacto emocional y político que le ha provocado el acceso a las pesquisas policiales:
«A mí me ha impresionado el auto y ayer por la tarde decidí dejar de leer los informes de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal)», ha matizado el expresidente.
Zapatero se enfrenta a una petición de hasta 19 años de cárcel
La situación jurídica de José Luis Rodríguez Zapatero es extremadamente delicada. El juez Calama sitúa al expresidente en la cúspide de una «estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias» cuyo objetivo final era «la obtención de beneficios económicos mediante la intermediación y el ejercicio de influencias ante instancias públicas en favor de terceros, principalmente Plus Ultra».
Por la presunta comisión de estos cuatro delitos, Zapatero podría enfrentarse a una pena agregada de hasta 19 años de prisión, desglosada de la siguiente manera:
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Organización criminal: Hasta 8 años de cárcel.
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Blanqueo de capitales: 6 años de cárcel.
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Falsedad documental: 3 años de cárcel.
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Tráfico de influencias: 2 años de cárcel.
Consejo estratégico al Partido Popular
En clave de estrategia parlamentaria, González también ha aprovechado la ocasión para lanzar una advertencia al principal partido de la oposición. El expresidente ha recomendado explícitamente al Partido Popular (PP) que descarte la presentación de una moción de censura contra Pedro Sánchez, argumentando que una iniciativa de ese calibre solo serviría para desviar la atención mediática y política de lo que considera el verdadero foco de atención.
«Yo, si fuera del PP en este momento, no haría una moción de censura, porque dejaríamos de hablar de esto para hablar de la moción de censura», ha zanjado González, instando implícitamente a la oposición a permitir que el Gobierno y el PSOE asuman el desgaste directo de la imputación judicial de Zapatero.













