Un quiebre inesperado marcó este martes la reunión de coordinación entre el Presidente de la República, Gabriel Boric, y el Presidente electo, José Antonio Kast, luego de que surgieran discrepancias sobre la información entregada en torno al proyecto de cable submarino de fibra óptica que une Chile y China e incomoda a EE.UU a pesar de que la iniciativa evitaría pasar por zonas de influencia estadounidense.
El encuentro, que se desarrollaba en el Palacio de Palacio de La Moneda, se interrumpió antes de completar media hora. En medio de una declaración pública ofrecida por el Mandatario en ejercicio, Kast y los futuros integrantes de su gabinete abandonaron la sede de Gobierno.
En su intervención, Boric explicó que el 18 de febrero sostuvo una llamada telefónica con el Presidente electo para abordar una serie de asuntos considerados prioritarios en la transición. Entre ellos mencionó la comisión de verdad por abusos en el Sename, la situación en la Macrozona Sur y las propuestas emanadas de la comisión para la Paz y el Entendimiento, el proceso de empadronamiento de migrantes y la tramitación de la concesión vinculada al cable submarino hacia China.
El Jefe de Estado sostuvo que, dado el carácter geopolítico del proyecto, estimó necesario tratarlo de manera coordinada entre la administración saliente y la entrante. En ese contexto, aludió a presiones y advertencias provenientes de Estados Unidos frente a la iniciativa.
La controversia se agudizó tras conocerse sanciones impuestas por Washington a tres funcionarios del actual Gobierno, entre ellos Juan Carlos Muñoz, Ministro de Transportes y Telecomunicaciones y Guillermo Petersen, Jefe de gabinete de la Subsecretaria de Telecomunicaciones por “socavar la seguridad regional” por sus “eventuales” vínculos con el proyecto en cuestión. Boric señaló que ese mismo día, mientras desarrollaba actividades oficiales en Rapa Nui, intentó comunicarse reiteradamente con Kast sin éxito, atribuyendo la falta de contacto a ausencia de voluntad política.
Según la versión del Mandatario, el punto de quiebre en la reunión fue la exigencia del Presidente electo de que se retractara de haberlo informado previamente sobre la situación del cable. Boric afirmó que dicha rectificación no correspondía a la realidad y que, ante su negativa, se decidió suspender las reuniones bilaterales previstas.
El Presidente defendió la conducta de su administración, asegurando que ha existido plena disposición a garantizar una transición “impecable” y transparente, especialmente en materias de política exterior, donde —subrayó— debe primar la continuidad del Estado.
Pese al impasse, el Gobierno reiteró su disponibilidad para retomar el diálogo en resguardo de la estabilidad institucional y de cara al cambio de mando previsto para el 11 de marzo, en medio de un clima que anticipa nuevas recriminaciones cruzadas entre ambas administraciones.













