El insulto y el palo en la rueda

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Interpretación gráfica de Luis Rondán
“El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe”
Diógenes de Sinope.-

El trabajo diario de intento de manipular y desestabilizar del expresidente Mujica es notorio. No hay día que no se transcriban en distintos medios sus “opiniones”,  en donde refleja su intolerancia por “haber sido y ya no ser”, parafraseando al inmortal tango, donde en este caso la vergüenza no existe y da paso al dolor de ser oposición porque los uruguayos, cansados de tantas mentiras, no los dejaron llegar al cuarto mandato.

No pone el hombro como debería, solo insidia y críticas sin fundamentos en un momento único de crisis, que él, en su desgobierno, nunca padeció. Ahora el ateo Mujica aplaude al papa Francisco por pedir un salario universal para los más humildes, pero no le dice al Santo Padre que colabore en esa idea aportando para ese salario con la inmensa fortuna del Vaticano. Es como el cuento que se hizo viral en las redes sociales donde dice que si el nuevo presidente de Uruguay le declara la guerra al dengue, desde la izquierda salen a defender al mosquito.

Mujica afirmó que el gobierno de Luis Lacalle Pou “da mucha conferencia de prensa”, pero le está dando “muy poquita plata a los más sumergidos”, pero calla los desmanes del Mides anterior que nos llenó de versos a los uruguayos con las ayudas y la gente que dejó sin amparo y que estaban en situación de calle. De eso no habla y calla también sobre los miles de ciudadanos en negro con trabajos informales que dejaron como herencia al nuevo gobierno.

“Todo estaba bien” según Mujica, pero hoy las “ollas populares” para que la gente pueda comer no son responsabilidad de un gobierno que apenas lleva poco más de un mes al frente del país, pero Mujica hace lo que mejor sabe hacer, distorsionar la realidad y queda en evidencia que había demasiada gente sumida en la pobreza luego de 15 años de frenteamplismo.

Pero el dolor es tan fuerte que lleva al insulto

Duele mucho, claro que duele no saber perder, luego de creerse que iban a perpetuarse en el poder y que los privilegios jamás se acabarían y se taparían los errores y los desmanes con el silencio cómplice de los “cumpas” en la cima del gobierno y en las cámaras legislativas impidiendo cualquier intento de investigar hechos graves que fueron “tapados” con sus mayorías parlamentarias en forma vergonzosa, como vimos en varias sesiones en años pasados.

Pero eso acabó, aunque los más intolerantes no asimilan la derrota y recurren al agravio y al insulto fácil porque ni siquiera tienen la inteligencia de debatir con altura, basta ver los lamentables casos de un ignoto ex asesor presidencial y una alcaldesa ya tristemente célebre, que dice estar “evaluando” si se retracta ante la Justicia.