Un colectivo de más de 200 referentes políticos, académicos y defensores de derechos humanos —con una destacada representación de la izquierda y el progresismo regional— suscribió una firme declaración encabezada por el expresidente chileno Gabriel Boric para exigir el fin de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua.
Sin embargo, la iniciativa ha dejado al descubierto una profunda brecha diplomática: mientras el texto original busca cercar al régimen, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva actúa a contramano del consenso democrático, presentando una contrapropuesta orientada a desmantelar las medidas de presión más severas.
La maniobra de Lula: diluir las sanciones y proteger a la dictadura
En un claro intento de restar eficacia al pronunciamiento internacional y suavizar la postura hacia Managua, el gobierno de Lula da Silva ha impulsado modificaciones clave para restar fuerza al texto:
-
Eliminación del reclamo de seguridad: Brasil propone borrar del documento la exigencia de retirar de Nicaragua el personal y las capacidades de seguridad extrahemisféricas.
-
Bloqueo a represalias financieras: La contrapropuesta de Lula elimina la creación de un grupo ministerial que tenía como objetivo preparar posibles acciones económicas y financieras (sanciones) contra el régimen dictatorial.
-
Reducción del tono y la coacción: Esta actitud confirma la vocación del mandatario brasileño por blindar al régimen dinástico de Ortega y Murillo, prefiriendo amortiguar las consecuencias diplomáticas y económicas que enfrenta la dictadura en lugar de respaldar medidas concretas de apoyo al pueblo nicaragüense.
Exigencia de libertad y retorno a la democracia
A pesar de los intentos de Brasil por suavizar la condena, el manifiesto liderado por Gabriel Boric mantiene una postura tajante en defensa de los derechos fundamentales:
“Quienes suscribimos esta declaración llamamos a partidos y liderazgos políticos, movimientos sociales, organizaciones sindicales, intelectuales y gobiernos a rechazar el régimen dictatorial y dinástico de Ortega y Murillo; a exigir la liberación de todas las personas presas por razones políticas, el restablecimiento de las libertades públicas y los derechos ciudadanos, y la creación de las condiciones necesarias para que las y los nicaragüenses puedan organizarse, expresarse y decidir libremente su futuro”, expresa el documento.
Firmantes de relevancia internacional
El manifiesto cuenta con el respaldo de más de doscientas figuras del ámbito político, institucional y cultural de la región, entre otras:
-
Mario Bergara, intendente de Montevideo y dirigente del izquierdista Frente Amplio de Uruguay.
-
Claudia Dobles, diputada costarricense.
-
Ariel Robles y Jonathan Acuña, exdiputados del Frente Amplio de Costa Rica.
-
Carolina Hidalgo, expresidenta de la Asamblea Legislativa de Costa Rica.
-
Antonia Urrejola, ex relatora para Nicaragua de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
-
Paulo Abrão, exsecretario ejecutivo de la CIDH.
-
Alberto Acosta, expresidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador.
-
Jordán Rodas, exprocurador de Derechos Humanos de Guatemala.
-
Santiago Roncagliolo, escritor peruano.
-
Breno Bringel, presidente de la Asociación Latinoamericana de Sociología.










