
Por Paco Tilla.-
Hay días en los que es mejor quedarse en silencio, o al menos revisar el archivo antes de soltar una frase lapidaria. El presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, enfundado en la túnica de los jueces morales de la región, salió a sentenciar con un brillo de certeza en los ojos: “Solo se fuga alguien que tiene algo para esconder”.
La frase, cargada de una épica casi kantiana, pretendía pegarle un mandoble a Flávio Bolsonaro. El problema no fue el tiro, sino la parábola. Porque la frase salió volando como un bumerán bien pulido, dio una vuelta completa sobre el mapa de América Latina y regresó a toda velocidad para golpear directo en la nuca del propio relato de la casa.
Rápidamente, la oposición y varios analistas desenfundaron la calculadora ideológica para aplicar la “Lógica Pereira™” al abultado álbum de figuritas de la izquierda continental. Y claro, las cuentas no cierran sin despeinar a unos cuantos “compas”.
El selectivo arte de la logística de escape
Si tomamos la máxima de Pereira al pie de la letra, la lista de “culpables confirmados” bajo su propia doctrina parece un catálogo de trotamundos involuntarios:
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Rafael Correa: El expresidente ecuatoriano que, allá por 2017, decidió que el clima de Bélgica era mucho mejor para la salud que los ocho años de cárcel por cohecho en el “Caso Sobornos”. Un enamorado de Europa, digamos.
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Mauricio Funes: El expresidente salvadoreño por el FMLN que en 2016 sintió un repentino deseo de hacer turismo permanente en Nicaragua, justo cuando la justicia quería preguntarle por dónde pasaron más de 350 millones de dólares de fondos públicos.
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Salvador Sánchez Cerén: Su sucesor y excomandante guerrillero, quien para no perder la tradición del partido, pisó el acelerador rumbo a Managua en 2020 antes de que le notificaran una orden de arresto por enriquecimiento ilícito y sobresueldos. Nicaragua, el “resort” de moda para exmandatarios con alergia a los juzgados.
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Nadine Heredia: La ex primera dama peruana que, cercada por las ramificaciones del caso Odebrecht, descubrió la calidez de la diplomacia brasileña cuando Lula le extendió el manto protector del asilo diplomático.
El Chapare: la fortaleza del “asilo comunitario”
Pero la joya de la corona del Axioma Pereira se la lleva Evo Morales. Tras su fuga y paso por la Argentina kirchnerista —donde gozó de un blindaje VIP mientras en Bolivia lo buscaban por cargos gravísimos de trata y estupro por su relación con una menor a la que dejó embarazada—, el expresidente boliviano decidió elevar el concepto de “no estar fugado” a un nuevo nivel de arquitectura defensiva.
Hoy, Evo no se fuga: se atrinchera. Vive blindado en la región cocalera del Chapare, custodiado por guardias civiles, sindicatos e indígenas armados con palos y convicción, organizados con el único y desinteresado fin de evitar que la policía pueda ponerle un par de esposas. Una resistencia que, según el diccionario político del FA, no es prófuga de la justicia, sino simplemente “un retiro espiritual con custodia comunitaria”.
Diccionario Político Ilustrado: Traducción simultánea
Para evitar confusiones a futuro, los analistas proponen publicar el Diccionario Bilingüe Izquierda-Realidad, ideal para cuando vuelva a hablar Pereira:

Conclusión
El problema de las frases célebres es que no piden carné de filiación partidaria antes de ser aplicadas. La próxima vez que Fernando Pereira quiera regalar una máxima de sabiduría popular, quizás sus asesores deberían recordarle que en América Latina hay tanto compañero “fugado” que es mejor no hablar de sogas en la casa del ahorcado… ni de prófugos en la mesa del Foro de São Paulo.












