La credibilidad en el fango: el increíble reciclaje de José López tratando de salvar a Cristina Kirchner

¿Quién puede creerle a un delincuente confeso que cambia su versión según sople el viento político? La estrategia de la defensa parece apostar al cansancio social y a la fragmentación de la justicia. Sin embargo, intentar transformar a López en un "testigo clave" de la inocencia de CFK es pretender que los argentinos olviden las imágenes del convento escondiendo bolsos de los sobornos con nueve millones de dólares de la corrupción

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Cristina Kirchner, Julio De Vido y José López, tres de los imputados en la causa Cuadernos. (Foto: Télam)

La política argentina a menudo desafía las leyes de la lógica, pero lo ocurrido recientemente en el marco de la causa de corrupción “Cuadernos” cruza la frontera del ridículo. Ver al exsecretario de Obras Públicas del kirchnerismo, José López, intentar despegar a Cristina Kirchner de su rol como “jefa de una asociación ilícita” es, cuanto menos, un insulto a la memoria visual y judicial de todo un país.

El hombre de los bolsos y la memoria selectiva

José López escondiendo en un convento los bolsos con dinero recibido por coimas al kirchnerismo

Resulta difícil digerir que alguien con el prontuario delictivo de López pretenda ahora presentarse como una víctima de “vulnerabilidad” para justificar su arrepentimiento previo. Estamos hablando del mismo hombre que fue captado por las cámaras de seguridad arrojando bolsos con 9 millones de dólares y un fusil en un convento de General Rodríguez.

Aquel episodio no fue una ficción cinematográfica; fue la prueba obscena y tangible de un sistema de recaudación que López integraba. Que hoy intente desmentir la estructura jerárquica de ese esquema —asegurando que “nunca vio” a CFK como organizadora— suena más a una estrategia desesperada de supervivencia política o a un pacto de impunidad que a una búsqueda genuina de la verdad.

El relato de la defensa: ¿Subestimación ciudadana?

Cristina Kirchner en el banquillo de los acusados junto a su abogado Beraldi (Foto CIJ)

El abogado de la expresidenta, Carlos Beraldi, celebra este cambio de discurso como un “triunfo de la verdad”. Sin embargo, su argumento choca de frente con la realidad procesal:

La figura del arrepentido: El argumento de que las confesiones de 2018 fueron producto de “amenazas” o “aislamiento” busca invalidar no solo a López, sino a toda la estructura probatoria de una de las causas de corrupción más grandes de la historia argentina.

La evidencia acumulada: Más allá de lo que López diga o deje de decir hoy, la causa Cuadernos se apoya en registros minuciosos y testimonios cruzados que difícilmente puedan borrarse con una nueva declaración de un condenado por enriquecimiento ilícito, cuya palabra no tiene ningún valor.

Conclusión: Un guion que ya no convence
¿Quién puede creerle a un corrupto confeso que cambia su versión según sople el viento político? La estrategia de la defensa parece apostar al cansancio social y a la fragmentación de la justicia. Sin embargo, intentar transformar a López en un “testigo clave” de la inocencia de CFK es pretender que los argentinos olviden las imágenes del convento.

La justicia no puede ser rehén de las conveniencias de quienes, cuando se vieron acorralados, señalaron hacia arriba y ahora, por razones que solo ellos conocen, intentan cerrar la puerta que ellos mismos abrieron. La verdad no se descubre borrando el pasado, sino haciéndose cargo de él.