La doble vara de la libertad de prensa: Entre las restricciones de Milei y el cinismo kirchnerista

La salud de una democracia no se mide solo por las acciones del gobierno de turno, sino por la integridad de su oposición. Si bien las restricciones actuales de la administración Milei merecen una discusión profunda sobre los límites de la seguridad y el derecho a informar, el relato de quienes ayer censuraron y otros que callaron, pero hoy denuncian censura, carece de la autoridad moral necesaria

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Casa Rosada, sede del Gobierno argentino - Foto: ICN Diario

La reciente decisión del gobierno de Javier Milei de restringir el acceso de periodistas acreditados a la Casa Rosada ha encendido las alarmas sobre la libertad de expresión en Argentina. Sin embargo, el debate ha derivado en una profunda contradicción ética: quienes hoy se rasgan las vestiduras por el libre acceso a la información pública son los mismos que, durante años, montaron un aparato de persecución y censura estatal a medios y a periodistas.

El incidente de las “gafas inteligentes”

La medida oficial surge tras un episodio de seguridad en el que una cadena de televisión transmitió imágenes del interior de la sede de gobierno captadas con gafas inteligentes. Bajo el argumento de proteger la “seguridad nacional”, el Ejecutivo procedió a bloquear el ingreso de los trabajadores de prensa.

Si bien la protección de las instituciones es una responsabilidad del Estado, la medida ha sido calificada como desproporcionada e inexplicable por diversos sectores, quienes ven en esto un peligroso precedente de opacidad informativa.

La desmemoria de Axel Kicillof

Uno de los críticos más feroces ha sido el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. A través de su cuenta en X (antes Twitter), el mandatario bonaerense calificó la decisión de Milei como “gravísima y absolutamente incompatible con la libertad”.

No obstante, las palabras de Kicillof omiten su participación activa en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, un periodo marcado por un hostigamiento sistemático al periodismo independiente. Durante esa década, la libertad de prensa fue blanco de:

  • Ataques verbales: El uso de cadenas nacionales para calificar a periodistas de “nazis” o “mafiosos”.

  • Escraches públicos: El uso de medios del Estado, como el programa 6,7,8, para estigmatizar a quienes osaran criticar a la gestión.

  • Asfixia económica: El uso arbitrario de la pauta oficial para premiar a medios amigos y castigar a los críticos.

  • Censura directa: Denuncias por el levantamiento de programas tras presiones directas desde el Poder Ejecutivo.

La carta de los diputados: ¿Preocupación o conveniencia?

Un grupo de diputados opositores ha solicitado una audiencia con el Gobierno para revertir la prohibición de entrada a la Casa Rosada. En sus reclamos, algunos legisladores llegaron a afirmar que el acceso no estuvo tan restringido “ni siquiera durante la dictadura militar”.

Esta comparación, además de históricamente cuestionable, resalta una doble vara moral. Muchos de los firmantes guardaron silencio cuando el kirchnerismo perseguía profesionales o presionaba a empresas de medios para despedir a voces disidentes.

Los firmantes del reclamo son:

Juan MARINO, Mónica FRADE, Esteban PAULÓN, Sabrina SELVA, Maximiliano FERRARO, Mariela COLETTA, Oscar ZAGO, Lourdes ARRIETA, Nicolás MASSOT, Natalia DE LA SOTA, Karina MAUREIRA, Eduardo FALCONE y Marcela PAGANO.

Conclusión

La salud de una democracia no se mide solo por las acciones del gobierno de turno, sino por la integridad de su oposición. Si bien las restricciones actuales de la administración Milei merecen una discusión profunda sobre los límites de la seguridad y el derecho a informar, el relato de quienes ayer censuraron y otros que callaron, pero hoy denuncian censura carece de la autoridad moral necesaria. Mirar la historia de forma sesgada solo contribuye a una polarización que degrada las instituciones argentinas.

El origen de la situación

La Casa Militar de Argentina presentó una denuncia penal contra la periodista Luciana Geuna, el periodista Ignacio Salerno y el programa ¿Y Mañana Qué? (TN) por la grabación ilegal y tareas de espionaje dentro de la Casa Rosada utilizando gafas inteligentes.

  • El Incidente: Se filmaron imágenes en el interior de la sede del gobierno nacional sin autorización oficial, utilizando lentes con cámara oculta.
  • La Denuncia: La denuncia se basa en la grabación de espacios restringidos de la Casa Rosada.
  • Reacciones: El episodio generó un fuerte cruce mediático. El periodista Nacho Ortelli calificó el uso de estas gafas por parte del cronista de TN como un acto “pavo” (tonto) y cuestionó la metodología periodística.

2 Comentarios

  1. Ni Luciana Geuna ni el tal Ignacio Salerno son periodistas son personajes menores que desprestigian la profesión.

  2. Luciana Geuna, parece claramente una periodista prokirchnerista y no se que hace en un medio como TN y lo que hizo es claro acto de buscar un conflicto con el gobierno.

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