
Según ha manifestado Báñez, la reforma “ha conseguido contener el incremento del paro, detener la destrucción de empleo, reducir la dualidad de nuestro mercado de trabajo y mejorar la flexibilidad laboral, permitiendo que empresas españolas puedan adaptarse mejor con sus trabajadores al contexto económico”. Todo ello hace que hayamos ganado competitividad en nuestro país, ha dicho.
Tal y como ha señalado la ministra, desde la aprobación de la Reforma Laboral el incremento interanual del desempleo ha pasado del 17,8% al 5% y el ritmo de destrucción de empleo asalariado privado ha pasado del -5,3% al -4,2% en un entorno recesivo.
La reforma, durante su primer año de entrada en vigor, “ha evitado la destrucción de 225.000 puestos de trabajo mediante su contribución a ralentizar la destrucción de empleo”. Un informe que ha elaborado el Ministerio de Economía y Competitividad pone de manifiesto que la flexibilidad ha sido fundamental para mantener esos 225.000 empleos en nuestro país”, ha dicho la ministra.
Además, ha contribuido “a cambiar la dinámica del mercado de trabajo de forma que permitirá la creación de empleo a partir de un crecimiento menor de lo que antes sucedía en nuestro país. Entre el 1 y el 1.2% del PIB según los análisis hechos por el ministerio de Economía y Competitividad”, ha añadido.
A juicio de Báñez, la reforma está cumpliendo con sus objetivos iniciales, aunque “seguimos trabajando intensamente porque todavía en nuestro país hay muchos españoles que no tienen oportunidad de empleo”. También ha anticipado que podría ser objeto de ajustes menores si, a la vista de las valoraciones de un organismo independiente, se considera conveniente.
Políticas de Empleo
El Consejo de Ministros también ha aprobado el Plan Anual de Políticas de Empleo para 2013, considerado como un elemento clave para mejorar la coordinación entre los servicios públicos de empleo autonómicos y el Servicio Público de Empleo Estatal en materia de las políticas activas de empleo.
La ministra Báñez ha explicado que el plan contiene más de 350 medidas y acciones y, “lo fundamental es que tenemos por primera vez objetivos comunes”. Los cuatro objetivos estratégicos que ha indicado son: la mejora de la empleabilidad de los jóvenes y la apuesta por el emprendimiento, la mejora de la empleabilidad de otros colectivos especialmente afectados por la crisis como son los parados de larga duración, los mayores de 55 años y aquellos que hacen el plan Prepara; la mejora de la calidad del sistema de formación profesional para el empleo y el refuerzo y la mayor vinculación entre política activa y pasiva de empleo.
El nuevo modelo de políticas activas de empleo tiene un nuevo enfoque cuya clave es, según ha remarcado Báñez, “orientar los recursos a los resultados”.









