Polémica en la URJC de España: Críticas al decano de origen cubano Rainer Rubira García por romper la neutralidad institucional contra Milei

Las reacciones no se han hecho esperar. Diversas voces críticas recuerdan que, por la naturaleza de su cargo de gestión en una universidad pública, Rubira García tiene la obligación académica e institucional de preservar la neutralidad y no promover vetos ideológicos

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Críticas al decano de la URJC, Rainer Rubira García

MADRID. El decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), Rainer Rubira García, se encuentra en el centro de la controversia tras emitir un duro comunicado institucional en el que rechazaba la presencia en el campus del presidente argentino, Javier Milei.

Sectores de la comunidad educativa y analistas políticos han criticado con dureza este movimiento, señalando que el decano ha utilizado su cargo público para alinearse abiertamente con el izquierdismo y alimentar la confrontación ideológica en un espacio que debería garantizar la pluralidad.

Rubira García, de origen cubano y formado profesionalmente en la Universidad de La Habana, donde inició su trayectoria docente antes de trasladarse a España, firmó una carta oficial en la que acusaba al mandatario argentino de emplear «el escarnio, la polarización y el discurso de odio».

Exigen neutralidad ante el radicalismo en el cargo

Las reacciones no se han hecho esperar. Diversas voces críticas recuerdan que, por la naturaleza de su cargo de gestión en una universidad pública, Rubira García tiene la obligación académica e institucional de preservar la neutralidad y no promover vetos ideológicos.

Quienes cuestionan su proceder señalan que calificar su postura de «progresista» es un error conceptual, ya que el uso de los canales oficiales de la facultad para atacar y excluir a quienes piensan diferente constituye un ejercicio de radicalismo político que atenta contra la libertad de expresión.

Mientras que algunos colectivos estudiantiles de tendencia izquierdista han respaldado sus palabras, el grueso de las críticas subraya que la trayectoria y formación del decano en el contexto cubano, sumada a sus posturas contra el liberalismo, se han traducido en un activismo político explícito desde su despacho, rompiendo el código deontológico de no confrontación que se exige a las autoridades universitarias.