A diez años de la firma del Acuerdo de Paz de Colombia, Naciones Unidas puso el foco en la continuidad del sistema de justicia transicional y en la necesidad de asegurar los recursos que permitan completar su mandato, especialmente en materia de verdad, justicia y reparación para las víctimas del conflicto armado.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, destacó la labor desarrollada por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, dos de los mecanismos establecidos para atender las demandas de las víctimas.
Türk sostuvo que el sistema debe continuar implementándose y contar con una financiación suficiente para desarrollar plenamente sus funciones. A su juicio, mantener estos mecanismos resulta necesario para garantizar los derechos de quienes fueron afectados por décadas de conflicto armado.
El pronunciamiento coincidió con la puesta en valor de uno de los proyectos de carácter restaurativo que actualmente se desarrollan en el país. En el cementerio San Antonio de Padua, en Pitalito, departamento del Huila, antiguos dirigentes de las FARC-EP y miembros del Ejército que reconocieron su responsabilidad por graves violaciones cometidas durante el conflicto participan conjuntamente en labores destinadas a localizar e identificar a personas desaparecidas y entregar sus restos a sus familias.
La iniciativa se desarrolla en el marco de las sanciones restaurativas establecidas por la JEP. Este modelo contempla, para quienes reconocen responsabilidad por determinados crímenes, medidas orientadas a la reparación de las víctimas como parte del cumplimiento de las decisiones de la jurisdicción.
Para el Alto Comisionado, este tipo de actuaciones muestra una dimensión particular del proceso colombiano al reunir a antiguos adversarios en tareas vinculadas con la búsqueda de la verdad y la reparación.
Türk calificó las medidas restaurativas que se están implementando en Colombia como un referente internacional en materia de justicia transicional y sostuvo que contribuyen al reconocimiento de los derechos de las víctimas y a los esfuerzos destinados a alcanzar verdad, justicia y reparación.
A una década del Acuerdo de Paz, Naciones Unidas subrayó así la importancia de preservar la arquitectura institucional creada para afrontar las consecuencias del conflicto y mantener a las víctimas como eje de los procesos de justicia transicional.













