A un tal Manu Jove, se le fue la moto

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Por Paco Tilla.-

Te lo voy a decir sin vueltas: de periodista tenés lo mismo que yo de astronauta. Todavía nos acordamos de tu paso relámpago por TN, donde hiciste menos pie que un pingüino en una pista de patinaje y desapareciste del mapa. Para pararse frente a un micrófono a pontificar hay que patear mucha más calle y consumir bastante más boliche, botija.

Resulta que ahora te dio la locura de decir que en Uruguay no apoyamos la causa de Malvinas solo porque se instaló un stand británico en la Expo Prado de Montevideo. Pero como la indignación de café te encandiló las luces, te fuiste de mambo y terminaste derrapando feo con las copas: saltaste a decir que los «yoruguas» no tenemos cuatro estrellas en el pecho. Mirá, para desasnar un poco el ambiente, anotá bien: en los torneos olímpicos de París 1924 y Ámsterdam 1928, la propia FIFA organizó la fiesta, puso las reglas y decretó que equivalían a campeonatos del mundo. Las cuatro estrellas que los celestes lucen orgullosamente en la camiseta son tan oficiales como la ley de gravedad. Si no te gusta el reglamento, armate un bolso, andá a Suiza y presentale la queja directamente a Infantino.

Pero hay más. Si tu vocación de la semana es corregir injusticias históricas en el Río de la Plata, arrancá por pedir que nos devuelvan la isla Martín García. Tampoco te escuché ponértela de pechera al exigirle al kirchnerismo que liberara los puentes internacionales cuando nos sometieron a un bloqueo imperdonable por años. Aunque claro, capaz que en esa época el silencio te salía natural por afinidad ideológica, y en esa te entiendo.

Igual quedate bien tranquilo, que la cuenta sigue clara: Carlos Gardel y Julio Sosa son tan uruguayos como el mate de mañana. Y por si te faltaba música para el disgusto, hasta la Marcha de San Lorenzo, esa misma con la que desfila el Ejército argentino, la escribió un oriental de pura cepa: Cayetano Silva.

¿El dulce de leche? También es nuestro, faltaba más. Así que bajale dos rayitas a la soberbia, cerrá la ventanilla y seguí participando.