La alquimia de Tezanos: la ficción de las encuestas del CIS de España frente a la realidad de las urnas

Pretender que una crisis de gobernabilidad no resuelta se traduzca mecánicamente en un repunte del entusiasmo electoral hacia el partido del Gobierno no solo contradice los principios básicos de la sociología aplicada, sino que minusvalora la inteligencia del electorado

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El presidente del CIS, José Félix Tezanos

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de España nació con la vocación de ser el termómetro fiel de la sociedad española: un organismo técnico cuya reputación descansaba en el rigor metodológico, la transparencia y la imparcialidad. Sin embargo, bajo la dirección de José Félix Tezanos, la institución ha experimentado una metamorfosis severa, convirtiéndose en una herramienta al servicio del relato oficialista orientada a maquillar el desgaste del Gobierno en lugar de medir la realidad social del país.

Perfil político de la dirección: Por primera vez en la historia reciente de la institución, se nombró a una persona proveniente de la Ejecutiva Federal del PSOE para presidir un organismo público estatal de encuestas. Esto generó desde el inicio dudas sobre la neutralidad institucional del organismo.

La demoscopia convertida en artefacto propagandístico

Lo que en su día eran matices o desviaciones dentro del margen de error técnico se ha transformado en un sesgo sistemático y predecible. Cada barómetro publicado por el organismo estatal parece diseñado con una meta clara: proyectar una invulnerabilidad artificial del Partido Socialista y atenuar el impacto de los episodios más complejos que acorralan al Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Mientras el conjunto de las encuestadoras privadas —con metodologías diversas y muestreos contrastados— coincide en reflejar el estancamiento del bloque de investidura y la erosión del voto gubernamental, el CIS insiste en ofrecer una realidad paralela en la que el PSOE no solo resiste, sino que cotiza al alza tras cada crisis institucional.

El espejismo de Ceuta y el desafío a la lógica demoscópica

El tratamiento de la crisis de Ceuta y la gestión en la frontera sur puso al descubierto las costuras del modelo de Tezanos. En un escenario de extrema gravedad territorial, diplomática y social, con una ciudadanía preocupada por la seguridad y la falta de respuesta efectiva por parte del Ejecutivo, el barómetro del CIS reaccionó atribuyendo subidas al PSOE que desafían cualquier parámetro de la ciencia política.

Pretender que una crisis de gobernabilidad no resuelta se traduzca mecánicamente en un repunte del entusiasmo electoral hacia el partido del Gobierno no solo contradice los principios básicos de la sociología aplicada, sino que minusvalora la inteligencia del electorado. La insistencia en transformar la parálisis política en éxito demoscópico mina la credibilidad de la estadística pública.

La degradación del crédito institucional

El impacto de esta deriva excede lo puramente electoral: las urnas terminan imponiendo la realidad sobre la ficción estadística. El perjuicio fundamental radica en el deterioro de las instituciones. Al subordinar un organismo estatal financiado con recursos públicos a las necesidades tácticas de La Moncloa, se invalida su función pública y se erosiona la confianza ciudadana en la administración.

Cuando la ciudadanía asume que las encuestas oficiales responden a conveniencias políticas, el daño reputacional sobre la institución resulta profundo. España requiere recuperar la neutralidad de sus organismos de análisis sociológico; la realidad de un país no se soluciona modificando la “cocina” de los sondeos, sino afrontando con transparencia y rigor los problemas de los ciudadanos.

La última encuesta del CIS, difícil de creer

Pedro Sánchez que se fue de vacaciones en medio de la invasión a Ceuta, tiene el 31% de los votos, sobre el 33% de julio, mantiene una ventaja de 5,5 puntos sobre el Partido Popular (PP) que preside Alberto Núñez Feijóo, con Vox como tercera fuerza.

El promedio de las principales encuestadoras privadas en España (como GAD3, Sigma Dos, SocioMétrica, NC Report y Electomanía) muestra una ventaja del Partido Popular sobre el PSOE, con un escenario marcado por la pugna de bloques para alcanzar la mayoría absoluta (176 escaños).