Pedro Sánchez, el hombre que desvariaba: en medio del caos de Ceuta recomienda libros y temas musicales (Video)

Mientras los cimientos políticos trepidan, los informes desclasificados vuelan por los pasillos institucionales y el ambiente social roza el punto de ebullición, el presidente Pedro Sánchez ha encontrado el refugio perfecto para la tempestad: el formato vertical de TikTok

0
5
El mundo paralelo en el que vive Pedro Sánchez

Por Paco Tilla.-

El hombre tiene serios problemas de enajenación en la azotea. Un cerebro que delira en medio del caos que se agita en España y la corrupción de su entorno y la crisis en la Ceuta abandonada, son para Pedro Sánchez tan sólo una “sensación térmica”, algo que no existe.

Pedro no vive en España, habita un mundo de fantasía llamado Narnia y como también es un hombre de teflón, todo le resbala.

Mientras los cimientos políticos trepidan, los informes desclasificados vuelan por los pasillos institucionales y el ambiente social roza el punto de ebullición, el presidente Pedro Sánchez ha encontrado el refugio perfecto para la tempestad: el formato vertical de TikTok. Con la serenidad de quien habita una dimensión paralela sin cobertura para los problemas terrenales, el jefe del Ejecutivo ha reaparecido frente a la cámara para inaugurar el curso con sus acostumbradas recomendaciones culturales.

El encuadre es casi de comedia surrealista. Fuera del teléfono, la realidad quema; dentro de la pantalla, un Pedro relajado, ajeno a cualquier vestigio de tensión, nos habla con tono pausado sobre ‘Human Compatible: AI and the Problem of Control’, la conocida obra del catedrático Stuart Russell. Resulta de una ironía sublime que el presidente reflexione ante sus seguidores sobre si la inteligencia artificial está «absolutamente descontrolada» o sobre la acuciante necesidad de imponerle límites y supervisión humana. Hay que reconocerle el valor: hablar de sistemas desbocados y pérdida de control requiere cierto coraje cuando la propia agenda política parece pilotada por un algoritmo con fallos de programación.

Pero el verdadero pico del metraje llega con la recomendación musical. Con una tranquilidad pasmosa, como quien comenta el tiempo en un ascensor, Sánchez nos aconseja escuchar el álbum ‘The Other Side of Make-Believe’. El autor del trabajo no es otro que el grupo Interpol. La elección es tan redonda que cuesta creer que no haya un guionista de comedia detrás. Que en medio del vendaval político el presidente promocione a una banda llamada Interpol roza la provocación involuntaria; para los melómanos es solo post-punk neoyorquino, pero para sus críticos suena casi a profecía o a recordatorio de la policía internacional para cuando el blindaje mediático deje de surtir efecto y una policía internacional que sin dudas irá a por él.

El propio título del disco, “El otro lado de la fantasía”, parece el lema oficial de su gestión. Un espacio idílico donde las advertencias del CNI no existen, las crisis fronterizas se disuelven con un filtro suave y los escándalos quedan sepultados bajo una lista de reproducción en Spotify. Mientras el país exige respuestas y cordura, Sánchez prefiere ensayar su perfil de influencer literario, convencido de que, mientras el aro de luz del teléfono siga encendido, la realidad puede esperar al siguiente vídeo.