
La violencia sacudió primero al municipio de Los Patios, en el departamento de Norte de Santander, donde un coche bomba explotó junto a una estación de Policía, dejando un civil muerto, al menos 11 personas heridas y graves daños en parte de la infraestructura.
El atentado ocurrió cerca de la medianoche, en esta zona cercana a la frontera entre Colombia y Venezuela. Las autoridades investigan la acción y la información preliminar apunta a una posible responsabilidad de la guerrilla del ELN.
Tras conocerse el ataque, el presidente Abelardo De La Espriella anunció una respuesta contundente contra quienes estén detrás de este tipo de acciones violentas y advirtió que el Estado intensificará la persecución contra las estructuras armadas responsables.
“Vamos a perseguir con mano de hierro a quienes atenten contra los colombianos, hasta capturarlos, desmantelar sus estructuras y devolverles la tranquilidad a nuestras comunidades”, afirmó el mandatario.
Pero la amenaza no terminó con la explosión registrada en Los Patios. Posteriormente, durante la noche del martes 1 de septiembre, las fuerzas de seguridad lograron frustrar lo que, según informó el presidente, habría sido un nuevo atentado en la zona de Agua Clara, área rural de Cúcuta.
De acuerdo con el reporte oficial, tropas del Ejército Nacional que realizaban labores de patrullaje detectaron un vehículo reportado como hurtado. Sus ocupantes abandonaron el automóvil y escaparon en una motocicleta al percatarse de la presencia de los uniformados.
La inspección del vehículo, realizada inicialmente con apoyo de un canino especializado, arrojó indicios de presencia de explosivos. De inmediato, las autoridades aseguraron el sector y coordinaron la intervención de técnicos antiexplosivos de la Policía Nacional para verificar y neutralizar la amenaza.
El presidente De La Espriella indicó que la información preliminar también señala al ELN como posible responsable de este segundo hecho, aunque las investigaciones continúan para determinar plenamente la autoría.
Como respuesta a la sucesión de ataques y amenazas, el Gobierno anunció el mantenimiento de patrullajes en la región y el refuerzo de las operaciones conjuntas entre el Ejército y la Policía. La estrategia contempla intensificar la búsqueda de los responsables, capturar a los integrantes de las estructuras involucradas y avanzar en su desmantelamiento.
El mandatario destacó la rápida reacción de las tropas, que evitó una posible detonación, y aseguró que el Estado responderá con firmeza ante cualquier intento de extender la violencia.
“No vamos a permitir que conviertan a Cúcuta ni a ninguna región de Colombia en escenario para sembrar muerte y terror”, advirtió el jefe de Estado.












