Cualquier monedita sirve: Yolanda Díaz quiere presidir la OIT aunque no sabe inglés, requisito imprescindible para el cargo (Videos)

Además, el sacrificio de mudarse a Suiza viene acompañado de un pequeño incentivo para aliviar las penas del desarraigo: unos modestos 240.000 euros anuales. En estos tiempos de pérdidas millonarias y crisis climática, ya se sabe que cualquier monedita sirve para llegar a fin de mes, especialmente si la moneda es el euro en una cuenta helvética

0
5
Yolanda Díaz y su cara de desconcierto al no saber que responder en inglés

Por Paco Tilla.-

Mientras media España vive horas de angustia por los devastadores incendios con miles de desplazados que han quedado sin hogar, la izquierdista vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, va a lo suyo y ha decidido que el humo no le deja ver el mapa de su país, pero sí las ventajas fiscales de Suiza. Con una sonrisa de oreja a oreja que eclipsa el resplandor de cualquier incendio forestal, ha aceptado el reto de Pedro Sánchez para presidir la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Y lo hará fiel a sus principios: sin tener la más remota idea de inglés, ese idioma tan sobrevalorado y burgués que la organización exige como requisito indispensable.

Para Yolanda, la barrera idiomática es un mito urbano. ¿Quién necesita dominar los verbos modales o entender qué demonios significa labor rights cuando se tiene el superpoder de decir que todo es “chulísimo”? Fuentes cercanas a su entorno aseguran que la ministra ya está ensayando sus discursos internacionales basados firmemente en el método de la gesticulación efusiva y el infalible “guau” corporativo. Al fin y al cabo, los delegados internacionales seguro que aprecian un enfoque más “intuitivo” y menos encorsetado por la gramática de Shakespeare.

La paradoja es hermosa: una líder de la izquierda caviar transformadora dispuesta a sacrificarse en el altar de Ginebra por la módica y proletaria suma de 240.000 euros anuales. Es evidente que la ministra no va a dejar que un pequeño detalle como no entender absolutamente nada de lo que se hable en las asambleas le impida embolsarse semejante nómina. Con ese presupuesto, de hecho, se puede permitir contratar a un batallón de traductores nativos o, en su defecto, pagar la suscripción perpetua de Duolingo para intentar averiguar qué significa fire mientras España se quema.

Así que, mientras los miles de españoles desalojados calculan cómo rehacer sus vidas entre las cenizas, Yolanda ya ensaya frente al espejo su primera gran negociación internacional: “Open the window, please, that text is very matching with my look”. España pierde sus bosques, pero el mundo laboral gana una políglota en potencia. Good luck, ministra, que Dios guarde a la reina y a tu traductor jurado.