Cuando a los grandes se les va la moto: El derrape de Pérez-Reverte

Una crítica al sesgo del célebre escritor español tras sus desafortunadas declaraciones en X sobre la final del Mundial entre Argentina y España

0
3
Arturo Pérez - Reverte - Imagen TV

Raúl Vallarino.-
info@icndiario.com.-

Admiro profundamente a Arturo Pérez-Reverte. Su pluma, su lucidez y su capacidad para retratar la condición humana son indiscutibles. Sin embargo, hasta a los mejores cirujanos se les va el bisturí y, en esta ocasión, al escritor español se le fue la moto y derrapó por completo al intervenir en X (antes Twitter) tras la final del Mundo entre Argentina y España.

El autor de El capitán Alatriste lanzó un dardo cargado de generalizaciones peligrosas:

“No seamos injustos, no nos equivoquemos. Con su zafio comportamiento, sucias maneras y mal perder, la selección que jugó contra España no representó a Argentina, que es mejor que eso. Representó sólo a la parte más violenta e irracional de cierta detestable sociedad argentina”.

Acompañó su texto con la foto del incidente protagonizado por el albiceleste Leandro Paredes. Y vamos a ser justos: Paredes se equivocó, actuó mal y es necesario reconocerlo. El fútbol de alto rendimiento no justifica la pérdida de papeles. Pero la mirada de Reverte fue llamativamente tuerta.

La otra cara de la moneda: España no tiene “bebés de pecho”

Si vamos a medir con la vara de la conducta y los valores, hagámoslo de forma completa. El escritor calla convenientemente ante el comportamiento de su propia selección, donde abundan las cuentas pendientes con el juego limpio:

  • Álex Baena: El jugador más amonestado de LaLiga (acumula 29 amarillas y tres expulsiones, además de una amarilla en el Mundial por una entrada dura y desleal al uruguayo Canobbio). En la final contra Argentina cometió cuatro infracciones graves y ni siquiera recibió una advertencia del árbitro por reiteración de faltas.

  • Aymeric Laporte: El central español se encargó de calentar el ambiente en la previa hablando del “juego sucio” de Argentina. Sin embargo, en pleno partido, golpeó por la espalda a Lionel Messi cuando el balón ni siquiera estaba en disputa. La agresión solo le costó una tarjeta amarilla.

  • Marc Cucurella: Se tomó la libertad de provocar abiertamente a Messi tapándose la boca. De acuerdo con las nuevas directrices de la FIFA sobre el respeto en el campo, debió ser expulsado, pero se fue a los vestuarios sin una sola amonestación.

Entonces la pregunta: ¿Ellos no representan a la parte más violenta e irracional de cierta detestable sociedad española?

Separar la paja del trigo

Como uruguayo, hablo desde la vereda de la absoluta imparcialidad. No me mueve el nacionalismo ni la pasión por ninguna de las dos camisetas. Por eso mismo, jamás se me ocurriría decir que las actitudes desubicadas de Baena, Laporte o Cucurella definen la identidad de una nación.

Al igual que Reverte en su premisa inicial, yo también sé separar la paja del trigo: estos futbolistas no representan al gran y noble pueblo de España.

El problema es que la ética no puede ser selectiva. Cuando un intelectual del calibre de Pérez-Reverte decide mirar solo un lado de la moneda, omitiendo la violencia propia y sobredimensionando la ajena, pierde la objetividad que se le exige a su estatura. En el fútbol, como en la vida, la soberbia y el barro se reparten en partes iguales. Qué lástima que, esta vez, al escritor se le haya olvidado el espejo.