
En un giro cinematográfico que ha dejado estupefacta a la opinión pública, Diosdado Cabello, históricamente uno de los enemigos más acérrimos de Washington y sobre quien pesa una recompensa de 25 millones de dólares de la justicia estadounidense, parece haber completado su metamorfosis de perseguido a colaborador del gobierno de Donald Trump.
La filtración de una serie de fotografías donde se le ve posando sonriente junto a altos cargos norteamericanos ha desatado una tormenta política y una profunda ola de indignación en Venezuela. Lo más sorprendente del caso es el origen de la filtración: fue el propio Cabello quien difundió las imágenes.
Las fotos de la discordia: ¿Con quiénes se reunió Cabello?
Las polémicas imágenes muestran al dirigente chavista en un ambiente de aparente cordialidad y distensión. Entre los personajes que aparecen en los retratos destacan:
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John Barrett: Representante diplomático de la administración estadounidense para asuntos clave de la región.
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Oficiales del Comando Militar de EE. UU.: Miembros de la misma fuerza de tarea que estuvo involucrada en la reciente y mediática captura y detención de Nicolás Maduro, se reunieron y saludaron a Diosdado Cabello.
La familiaridad de los encuentros y el lenguaje corporal de los implicados sugieren que no se trató de un encuentro fortuito, sino de una reunión de alto nivel planificada al detalle.
La pregunta que sacude a Venezuela: ¿Por qué no lo detuvieron?
La publicación de estas fotografías ha generado un cortocircuito en la narrativa oficial de ambos lados y ha encendido la indignación de la ciudadanía venezolana, que exige respuestas inmediatas.
“Si hay una orden de captura internacional y una recompensa multimillonaria por su cabeza, ¿por qué los funcionarios estadounidenses que se tomaron fotos con él no procedieron a esposarlo y arrestarlo en ese mismo instante?”
Esta es la gran interrogante que satura las redes sociales y los debates políticos. Para analistas internacionales, existen dos hipótesis principales que explicarían esta desconcertante inacción:
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Inmunidad de negociación: Cabello podría estar bajo un esquema temporal de “salvoconducto” o protección diplomática facilitado por la Casa Blanca a cambio de información estratégica crucial sobre el desmontaje del aparato estatal chavista.
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Un acuerdo de transición: Su rol como “colaborador” del gobierno de Trump habría alcanzado un estatus tan prioritario que la recompensa de la DEA habría quedado suspendida de facto en favor de un beneficio geopolítico mayor para Washington.
Una filtración fríamente calculada
La decisión de Diosdado Cabello de filtrar él mismo las fotografías es vista por los expertos como una jugada maestra de supervivencia política, aunque de altísimo riesgo.
Al mostrarse del brazo de los mismos militares del Comando que arrestaron a Maduro y del diplomático John Barrett, Cabello envía un mensaje contundente a sus bases y a sus adversarios internos: él es intocable y cuenta con el aval del nuevo poder de facto.
Mientras Washington mantiene un hermético silencio sobre el estatus judicial del otrora hombre fuerte del chavismo, en las calles de Caracas la sensación de impunidad y desconcierto crece por minutos. La justicia, una vez más, parece haberse subordinado a las sombras del pragmatismo geopolítico.












