Catástrofe en Venezuela: la censura y el bloqueo de medios periodísticos agravan la crisis humanitaria tras los terremotos

A pesar de la magnitud de la tragedia y de que millones de ciudadanos buscan desesperadamente información sobre zonas de riesgo sísmico, las restricciones contra la prensa no dan tregua

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Rescatistas extranjeros trabajando entre las ruinas de los terremotos - Foto: @mippci_ven

Caracas. — Los recientes terremotos que han sacudido a Venezuela —dejando un saldo trágico de más de 2.500 muertos y 12.000 heridos al 3 de julio— no solo han devastado la infraestructura física del país, sino que han puesto al descubierto la extrema vulnerabilidad de su ecosistema informativo. Tras años de persecución, censura y asfixia al periodismo independiente, la población civil enfrenta esta emergencia en medio de un severo “apagón informativo”, justo cuando el acceso a datos en tiempo real es vital para salvar vidas.

Ante este panorama, organizaciones internacionales como Reporteros Sin Fronteras (RSF) han lanzado un llamado urgente a las autoridades venezolanas para restablecer de inmediato el acceso a los medios de comunicación y garantizar el libre ejercicio periodístico como un componente esencial de la respuesta humanitaria.

Un ecosistema informativo bajo bloqueo digital y físico

A pesar de la magnitud de la tragedia y de que millones de ciudadanos buscan desesperadamente información sobre zonas de riesgo sísmico, las restricciones contra la prensa no dan tregua.

  • Censura digital: Según registros de la organización especializada Venezuela Sin Filtro, al menos 65 sitios web de noticias nacionales e internacionales permanecen bloqueados en el territorio de manera arbitraria.

  • Zonas de silencio: El Colegio Nacional de Periodistas (CNP) denunció actos de hostigamiento y severas restricciones en la cobertura. Édgar Cárdenas, secretario general del CNP Caracas, alertó sobre la limitada presencia de reporteros en La Guaira (una de las zonas más afectadas) y las trabas impuestas en hospitales públicos. Esto aumenta el temor a la opacidad institucional sobre la cifra real de víctimas y la gestión de la emergencia.

“Los desastres naturales ponen a prueba la capacidad de un país para informar a su población. En Venezuela, esta tragedia revela el costo de varios años de ataques contra la libertad de prensa (…). RSF hace un llamado a las autoridades venezolanas para que levanten de inmediato y de manera definitiva los bloqueos contra los medios y las plataformas informativas”.

Artur Romeu, Director de RSF América Latina.

Las secuelas de una represión sistemática

La capacidad de respuesta de los medios locales que aún resisten dentro de Venezuela —como El Pitazo, Efecto Cocuyo, Runrun.es, Armando.info y TalCual— se encuentra extremadamente debilitada. Las redacciones operan con recursos mínimos, sin apoyo institucional y dependiendo de redes de solidaridad para que sus periodistas puedan desplazarse por el terreno.

El debilitamiento del aparato mediático es el resultado de una política sostenida de persecución bajo el gobierno de Nicolás Maduro:

1. El éxodo periodístico más grande de la región

De acuerdo con el informe regional Voces desplazadas (elaborado por Proledi de la Universidad de Costa Rica, Fundamedios y la Universidad Diego Portales), 477 periodistas venezolanos fueron forzados al exilio entre 2018 y 2024, convirtiendo a Venezuela en el país con el mayor número de comunicadores desplazados en América Latina.

2. Cierre administrativo de emisoras de radio

La censura ha continuado incluso en los meses previos a la catástrofe. A comienzos de 2026, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), apoyada por la Guardia Nacional, clausuró y confiscó los equipos de varias estaciones, privando a las regiones de medios locales de primera mano:

  • Urbana 94.3 FM (Guatire – cerrada en febrero de 2026 tras 16 años al aire).

  • Unika 92.1

  • Impacto 105.3 FM

  • Rítmica 104.1

Infraestructura colapsada y condiciones “catastróficas”

A la censura previa del Estado se suman los daños que los sismos del 24 de junio provocaron en la de por sí precaria infraestructura de telecomunicaciones. Los reporteros en las zonas de desastre enfrentan apagones masivos y la pérdida de conectividad móvil, viéndose obligados a recurrir a redes de terceros o a costosos equipos satelitales privados para transmitir sus reportes.

El periodista independiente Héctor Estepa, colaborador de varios medios españoles, describió el panorama laboral en el terreno como “catastrófico”, asegurando que en múltiples localidades afectadas, “si quieres tener Internet, la única solución es Starlink”.

La crisis actual demuestra que la falta de conectividad y el bloqueo a la prensa libre no solo maniatan a los periodistas, sino que violan de forma directa el derecho de los ciudadanos a recibir la información oportuna y verificable que necesitan para sobrevivir.