De la “fe democrática” a la sospecha: El drástico giro discursivo de Roberto Sánchez ante el avance de Keiko Fujimori en Perú

La mutación del discurso de Juntos por el Perú plantea un escenario complejo para la estabilidad del país. Pasar de la exigencia de madurez democrática al cálculo político y la evasiva frente a los resultados no solo contradice las declaraciones previas del propio candidato, sino que alimenta la polarización y debilita la confianza ciudadana en los organismos electorales (ONPE y JNE)

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Keiko Fujimori y Roberto Sánchez

Lima. — La consistencia política e institucional vuelve a ponerse a prueba en el escenario electoral peruano. En menos de una semana, el candidato de Juntos por el Perú (JPP) y cercano aliado del expresidente Pedro Castillo, el ultraizquierdista, Roberto Sánchez, ha escenificado un notable viraje en su discurso respecto a la legitimidad del proceso electoral. De exigir con vehemencia el respeto absoluto a las urnas, ha pasado a instalar la narrativa de la sospecha, coincidiendo matemáticamente con el avance de su rival, Keiko Fujimori, en el escrutinio oficial.

Un compromiso con fecha de caducidad

Hasta el pasado 7 de junio, el discurso de Sánchez se alineaba con las formas democráticas tradicionales. Ante los medios de comunicación, el postulante de ultraizquierda se mostraba tajante: aseguraba estar “en condiciones de aceptar los resultados” cualesquiera que fuesen y llegaba incluso a emplazar públicamente a Fujimori para que evitara “mensajes dubitativos” que sembraran dudas sobre los entes electorales.

Sin embargo, la firmeza de ese compromiso pareció diluirse al ritmo en que ingresaban las actas oficiales. Con la tendencia del escrutinio mostrando un avance favorable para su contendiente, la retórica del respeto institucional fue sustituida por la ambigüedad. Al ser consultado directamente sobre si reconocerá un resultado adverso, Sánchez evita ahora dar una respuesta enfática, deslizando en su lugar la existencia de presuntas “maniobras para torcer” la voluntad democrática.

El análisis: El reflejo de una escuela política

Para diversos analistas políticos, este cambio de postura no resulta una sorpresa, sino más bien la confirmación de una conducta previsible dentro de su sector. Señalan que el arraigo a los procesos democráticos de Sánchez parece ser más estratégico que principista, mostrando un preocupante paralelismo con el proceder de su mentor político, el expresidente golpista Pedro Castillo.

“Sánchez demuestra en la práctica un escaso apego a las reglas de juego democráticas. Al igual que ocurrió en procesos anteriores con su entorno político, la soberanía del pueblo solo es válida y respetable si los favorece en las urnas; de lo contrario, se activa de inmediato el discurso del fraude o la manipulación”, comentan expertos del análisis político.

El peligro de deslegitimar las instituciones

La mutación del discurso de Juntos por el Perú plantea un escenario complejo para la estabilidad del país. Pasar de la exigencia de madurez democrática al cálculo político y la evasiva frente a los resultados no solo contradice las declaraciones previas del propio candidato, sino que alimenta la polarización y debilita la confianza ciudadana en los organismos electorales (ONPE y JNE).

A continuación se detallan los contrastes de la evolución del mensaje del candidato en apenas días:

Fecha Postura oficial de Roberto Sánchez Mensaje hacia el rival / sistema
Hasta el 7 de junio Aseguraba respetar de forma absoluta la voluntad popular en las urnas. Exigía a Keiko Fujimori evitar “mensajes dubitativos”.
Posterior al avance del escrutinio Evita confirmar si reconocerá un resultado desfavorable. Denuncia supuestas “maniobras para torcer” la votación.

En momentos donde el país requiere certezas y transiciones pacíficas, la ambigüedad de los líderes políticos se convierte en un factor de riesgo. Al rehuir del compromiso que él mismo exigía, Roberto Sánchez deja en evidencia que las reglas de la democracia le son cómodas solo cuando el conteo de votos le sonríe.