Por Paco Tilla.-
En un giro inesperado que tiene a los analistas políticos revisando los manuales de táctica militar y, sobre todo, los de psicopatología clínica, ha surgido la nueva arma definitiva de la resistencia: el baile zombie. Olvídense de las huelgas generales o las mociones de censura; el verdadero terror de Javier Milei no es la inflación ni el Congreso, sino una docente con el “cerquillo reglamentario” que ha decidido que la mejor forma de desestabilizar un gobierno es moviéndose como si acabara de salir de una fosa común en The Walking Dead.
La estrategia: Movimientos espasmódicos contra el libre mercado
Según la instructora del video —cuya estética sugiere que su peluquero es su peor enemigo—, el secreto para que caiga el “capitalismo” reside en la coordinación de hombros caídos y la mirada perdida.
El manual de la Revolución “Thriller” incluye:
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El arrastre de pies: Simboliza el peso del Estado presente (o lo que queda de él).
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Gritos guturales: Diseñados para aturdir a las fuerzas del cielo.
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El cerquillo batasuno: Actúa como antena parabólica para sintonizar las vibras de la justicia social directamente desde el más allá.
🇦🇷 Feministas ensayan baile anti Milei para derrocar al gobierno. pic.twitter.com/fUlV2kJBHR
— Progresismo Out Of Context (@OOCprogresismo2) April 20, 2026
¿Qué dice la ciencia?
Mientras en la Casa Rosada se rumorea que Milei está “temblando” (probablemente de risa o de vergüenza ajena), la comunidad psiquiátrica ha declarado el estado de alerta. Fuentes no oficiales confirman que varios especialistas están evaluando si el fenómeno es un efecto secundario del exceso de sahumerios o una nueva variante de la “Coreomanía” (la plaga de baile de la Edad Media), pero adaptada con perspectiva de género y una preocupante falta de ritmo.
“Estamos ante un caso fascinante”, comentó un experto. “Normalmente, para tirar un gobierno se necesitan votos o fuerza social. Intentarlo mediante una coreografía de bajo presupuesto es una innovación que solo la desconexión total con la realidad puede producir”.
El balance final
Por ahora, el plan de la “docente” parece tener una pequeña fisura logística: es difícil marchar sobre la capital si te mueves a dos kilómetros por hora y te distraes intentando morderle el cerebro a un repartidor de aplicaciones.
Si este es el nivel de la insurgencia, el gobierno puede respirar tranquilo. El único riesgo real para el oficialismo es que sus funcionarios sufran una contractura masiva de tanto carcajearse frente a la pantalla. ¡Cuidado, Javier! Que si te alcanzan, te obligan a leer a Marx coreografiando un pasito de Michael Jackson.













