En un operativo la Fiscalía de la Nación allanó la vivienda de Piero Corvetto, exjefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), apenas días después de su abrupta renuncia por irregularidades comprobadas en los comicios. El operativo busca esclarecer lo que diversos sectores y analistas califican como una “injerencia deliberada” mediante un sabotaje logístico diseñado para alterar el resultado del balotaje presidencial.
🇵🇪 El presidente del JNE, Roberto Burneo Bermejo, admitió la tarde del día de las elecciones no haber instalado el 30% de mesas a nivel nacional, dejando a más de 8 millones de peruanos sin votar. Hoy acaba de declarar “inviable” realizar elecciones complementarias. https://t.co/GnqcFTXOmF pic.twitter.com/P4qHdE6txi
— Progresismo Out Of Context (@OOCprogresismo2) April 29, 2026
El “apagón” de Lima: Un patrón de irregularidades
La tesis del fraude, sostenida por el candidato Rafael López Aliaga (Renovación Popular), apunta a una manipulación técnica focalizada en Lima, el principal bastión de la derecha. Durante la jornada del 12 de abril, se registró un caos sin precedentes:
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Falta de material electoral: Cientos de mesas no pudieron abrir debido a la ausencia de cédulas y ánforas, impidiendo el sufragio de miles de ciudadanos en distritos clave.
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Sesgo geográfico: Curiosamente, estos “errores logísticos” se concentraron en zonas donde las encuestas favorecían ampliamente a López Aliaga, restándole los votos necesarios para asegurar su pase a la segunda vuelta.
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El factor de los 20,000 votos: Actualmente, el candidato ultraizquierdista Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) supera a López Aliaga por un margen mínimo, una diferencia que —según expertos— habría sido revertida con facilidad de haberse garantizado el derecho al voto en la capital.
Injerencia y favoritismo político
Analistas políticos coinciden en que la gestión de Corvetto mostró una “negligencia selectiva”. Mientras en el sur del país y zonas rurales el proceso fluyó con normalidad para consolidar el voto de Sánchez, en Lima se instaló un escenario de desorden que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha minimizado tildándolo de “impacto marginal”.
“No fue un error, fue una operación de filigrana logística para bloquear a la derecha y allanar el camino a una opción comunista”, señalan voces críticas desde el Congreso.
🇵🇪 El momento en que la Fiscalía allana la casa del izquierdista caviar Piero Corvetto, exjefe de la ONPE, 12 días después de que haya robado las elecciones presidenciales de Perú para hacer pasar a la segunda vuelta al candidato comunista Roberto Sánchez. pic.twitter.com/aoaEzyDytp
— Progresismo Out Of Context (@OOCprogresismo2) April 24, 2026
La caída de Corvetto y la investigación fiscal
La situación de Corvetto se agravó tras su renuncia el pasado 21 de abril, en medio de una cacería de sospechas por presunta colusión agravada. El Ministerio Público investiga si existieron acuerdos bajo la mesa con sectores de la izquierda para ralentizar la instalación de mesas en Lima Oeste y Lima Sur.
Pese a que el JNE ha declarado “inviable” la realización de elecciones complementarias, la tensión social aumenta. Con Keiko Fujimori esperando en la segunda vuelta, el país aguarda saber si la justicia determinará que los 20,000 votos que hoy favorecen a Roberto Sánchez son el resultado de la voluntad popular o de un diseño administrativo gestado en las oficinas de la ONPE.
Estado de la crisis
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Investigación Fiscal: Allanamiento de propiedades de Corvetto y levantamiento de sus comunicaciones.
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Próximo paso: El JNE debe proclamar resultados finales en los próximos días, mientras las calles de Lima se preparan para nuevas movilizaciones bajo la consigna de “voto robado”.













