La expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, formalizó este martes su candidatura a la Secretaría General de las Naciones Unidas con un discurso centrado en la necesidad de revitalizar el multilateralismo y fortalecer las instituciones internacionales en un contexto de creciente tensión global.
Durante su intervención en el primer diálogo interactivo entre candidatos, instancia en la que buscan suceder a António Guterres, Bachelet expresó su reconocimiento por el respaldo recibido y subrayó el carácter crítico del momento actual. “Es un tiempo de peligro y también de esperanza”, afirmó ante delegaciones de más de un centenar de países.
A lo largo de una exposición de tres horas, la exjefa de Estado delineó una visión de Naciones Unidas orientada a resultados concretos y medibles, con énfasis en la eficiencia administrativa y un liderazgo confiable. Planteó la necesidad de una organización capaz de anticipar crisis, prevenir conflictos y promover la cooperación internacional, con el objetivo central de servir tanto a los Estados miembros como a sus ciudadanos.
Bachelet insistió en que el diálogo y la cooperación multilateral siguen siendo pilares fundamentales para el funcionamiento del organismo, especialmente en un escenario global que describió como marcado por conflictos armados en expansión, desigualdades crecientes, crisis climática y disrupciones tecnológicas. Según señaló, la presión sobre el orden internacional basado en normas es inédita, lo que exige respuestas urgentes y coordinadas.
En ese contexto, remarcó la importancia de reconstruir la confianza en las instituciones globales, debilitada en los últimos años. “El mundo necesita esperanza”, sostuvo, al tiempo que advirtió sobre las consecuencias que enfrentan millones de personas cuando falla el sistema internacional.
La exmandataria también destacó su experiencia en el sistema de Naciones Unidas, recordando su rol como directora ejecutiva de ONU Mujeres y como Alta Comisionada para los Derechos Humanos, cargos en los que, afirmó, combinó la defensa de principios con una gestión pragmática. Asimismo, defendió la necesidad de que quien lidere la organización tenga conocimiento directo de las realidades que enfrenta el mundo, más allá de la labor institucional.
En su exposición, Bachelet evocó además la experiencia chilena tras el golpe de Estado de 1973, señalando que el respaldo internacional fue clave para la recuperación democrática del país, un ejemplo —dijo— del valor concreto del sistema multilateral.
Su candidatura cuenta con el apoyo de gobiernos como México y Brasil, respaldo que se ha mantenido pese a cambios en la posición oficial de Chile. Tras su presentación, representantes de la Asamblea General y organismos internacionales iniciaron una ronda de preguntas sobre los principales desafíos globales.
Bachelet se convirtió así en la primera de los cuatro aspirantes en exponer formalmente su programa, en una carrera que se perfila como decisiva para el futuro liderazgo de la ONU en un escenario internacional cada vez más complejo.













