LA PAZ / MONTEVIDEO – La reciente captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset ha desatado algo más que una victoria judicial; ha puesto de manifiesto una fractura diplomática en el Cono Sur. Mientras la Embajada de Estados Unidos en Bolivia celebraba el fin de un “reinado de terror y caos”, el gobierno de Uruguay, liderado por Yamandú Orsi, cuestiona abiertamente su exclusión de la alianza de seguridad regional impulsada por Washington.
El éxito del “Escudo de las Américas”
La misión diplomática estadounidense en Bolivia fue contundente al atribuir la caída del capo al “Escudo de las Américas”, un bloque de seguridad liderado por la administración de Donald Trump para fortalecer el hemisferio.
“Gracias al liderazgo del presidente Rodrigo Paz y al fortalecimiento acelerado de la cooperación policial entre Estados Unidos y Bolivia, el notorio narcotraficante Marset enfrentará la justicia”, señaló la Embajada a través de sus redes sociales.

Uruguay: La pieza faltante en el rompecabezas de seguridad
A pesar de ser el país de origen de Marset, Uruguay no forma parte de este bloque. El presidente Yamandú Orsi calificó de “muy raro” que su país no fuera invitado a integrar la coalición. Sin embargo, la explicación parece residir en la alineación política del gobierno uruguayo.
Analistas internacionales sugieren que la Casa Blanca ha tomado nota de la postura de Uruguay, que recientemente firmó una declaración conjunta con Brasil, Colombia, México y el gobierno saliente de Chile rechazando lo que consideran una “invasión de EE.UU. en Venezuela”.
Las consecuencias del distanciamiento
La exclusión del “Escudo” no es el único síntoma de la frialdad entre el gobierno de Orsi y la administración Trump. Actualmente, se observan dos puntos críticos:
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Aislamiento Político: Los países que integran el Escudo —Argentina, Bolivia, Chile (bajo la nueva administración), Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago— se encuentran, en su mayoría, en las antípodas ideológicas del actual gobierno uruguayo.
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Restricciones Migratorias: En un giro administrativo, Washington ha endurecido los requisitos para extender las visas a migrantes uruguayos, una medida vista por muchos como una represalia directa por la política exterior de Montevideo.













