El saqueo que condenó a una generación: de la “Causa Vialidad” a la hipocresía militante en Argentina

La "presa que reside en San José 1111", junto con sus hijos y cómplices, ejecutó un plan sistemático de extracción de recursos públicos. Lo que resulta verdaderamente imperdonable es que este saqueo se hizo bajo la bandera de la justicia social. Le robaron, lisa y llanamente, a los pobres

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El ventanal abierto para que entre el sol en el segundo piso de la calle San José 1111 donde cumple prisión CFK - Foto: ICN Diario

La reciente orden judicial de decomisar los bienes de Cristina Fernández de Kirchner y sus hijos no es solo un trámite administrativo; es el certificado de defunción de un relato que pretendía defender a los humildes mientras, por detrás, desvalijaba las arcas públicas. La Causa Vialidad ha dejado al desnudo una estructura de corrupción que, lejos de ser abstracta, tiene un costo humano devastador.

El botín de la ignominia

Como bien señaló el periodista Eduardo Feinmann en un editorial reciente, la cifra del despojo es astronómica: de dólares. Ese dinero no es solo un número en un expediente; es el símbolo de lo que falta en la calle.

  • ¿Dónde está ese dinero? No está en las escuelas que se caen a pedazos.

  • ¿Dónde están los fondos? No están en los hospitales sin insumos, ni en el asfalto que nunca llegó, ni en el agua potable que millones de argentinos aún esperan.

    La “presa que reside en San José 1111”, junto con sus hijos y cómplices, ejecutó un plan sistemático de extracción de recursos públicos. Lo que resulta verdaderamente imperdonable es que este saqueo se hizo bajo la bandera de la justicia social. Le robaron, lisa y llanamente, a los pobres.

    Una cortina de humo frente al abismo

    Resulta paradójico, y hasta cínico, observar la virulencia con la que el kirchnerismo arremete hoy contra figuras del actual gobierno, como Manuel Adorni, por supuestas irregularidades que, en la escala del derecho y la economía, son minucias comparadas con el holding delictivo de la familia Kirchner.

    Intentar equiparar cuestionamientos administrativos con el saqueo institucionalizado de Vialidad, Los Sauces y Hotesur y la causa de los Cuadernos de la coimas, es una estrategia desesperada de distracción. Mientras discuten lo pequeño, ignoran lo monumental: la justicia finalmente ha ordenado devolver lo que fue arrebatado.

    La hora de las cuentas

    El decomiso de bienes es el primer paso hacia una reparación necesaria, aunque parcial. Porque el daño social causado por la desaparición de 600 millones de dólares en obra pública es, en muchos casos, irreversible.

    La historia y la justicia están cerrando un ciclo. No se trata de persecución política; se trata de una rendición de cuentas ante un país quebrado por la codicia de quienes prometieron protegerlo y terminaron saqueándolo hasta las cenizas.