
Por Paco Tilla.-
En un ambiente impregnado de humo de puros, salsa napolitana y el característico olor a césped de campo de golf recién cortado, la cúpula de la trastienda política hemisférica celebró la ratificación de su más reciente “Pacto de la Famiglia”. La reunión, presuntamente secreta pero transmitida accidentalmente por señal abierta de televisión, estuvo encabezada por el autoproclamado Capo di Tutti Capi, “Don Donald Corleone”, quien lució un impecable traje a la medida adornado con una corbata roja sorprendentemente ajustada a la altura de las rodillas. Allí estaban sus laderos, Delcy Eloína, la cacatúa; su hermano Jorge, el alzado y Diosdado, el que tiene precio a su cabeza, pero que Donald Corleone tiene ahora a su servicio.
Sin embargo, la fiesta de puros, fichas de casino y petrodólares podría durar mucho menos de lo previsto. Fuentes de inteligencia del inframundo político confirman que los días de impunidad del clan mafioso de “Don Donald”, Delcy Eloína, Jorge Rodríguez y Diosdado tienen las horas contadas ante el inminente regreso de la “Elliot Ness venezolana”, encarnada por María Corina.
Ha llegado “Elliot Ness”
Acompañada por su escuadrón de “Los Intocables”, la implacable inspectora ha jurado desmantelar cada una de las tramas de extorsión, los lavados de imagen y los repartos de “cuotas de protección” que la Famiglia opera entre Caracas y Florida. Con un expediente repleto de pruebas e investigaciones auditables, María Corina advirtió que no habrá arreglo bajo la mesa, ni salvoconductos, ni licencias diplomáticas especiales que valgan.
Según testigos en la trastienda de Mar-a-Lago, al correrse el rumor sobre la llegada de la brigada de Los Intocables:
“Don Donald Corleone” apagó apresuradamente su puro y mandó a revisar si el arancel del 200% aplicaba también para las órdenes de aprehensión.
Jorge Rodríguez comenzó a ensayar a toda prisa una conferencia de prensa para explicar teóricamente que “los juicios de la fiscalía son una manifestación de amor pedagógico”.
Delcy Eloína intentó ocultar los moldes de cemento para zapatos debajo de la alfombra del speakeasy.
Diosdado procedió a tragar a la fuerza las páginas de su famosa libreta de apuntes para no dejar rastro de los cobros semanales.
“A esa mujer no la compran ni con contratos petroleros ni con barras de oro”, habría susurrado un consternado consigliere al ver cómo la ley y el orden amenazan con clausurar definitivamente el negocio familiar.









