
Toda la tradición anti imperialista de Uruguay, la que defendió Oribe oponiéndose al intervencionismo francés e inglés en el Río de la Plata, aquella por la que murió Leandro Gómez en Paysandú, la que defendió Luis Alberto de Herrera, gracias al cuál no hay bases americanas en nuestro país, la que defendió Wilson Ferreira Aldunate, hoy es dejada de lado por este gobierno.
Nosotros los blancos, sentimos indignación, pero cabe la pregunta ¿que sentirán los frenteamplistas en general y los tupamaros en particular ante semejante voltereta?
¿Es este el cambio que pregonaron?. Tenía razón la letra de la canción de Mercedes Sosa cuando decía: cambia todo cambia.
Sólo resta agregar que en este caso el cambio es para mal.
Otras preguntas que surgen son las siguientes: si se trata de inocentes ¿porque los vamos a detener en Uruguay?. Además como los vamos a detener en el país y asegurar que por dos años no saldrán del mismo. ¿Les vamos a poner el collar electrónico como en los casos de violencia doméstica?. ¿Qué seguridad hay de que no crucen la frontera y así incumplamos los acuerdos que el gobierno haya celebrado con EEUU al respecto?. ¿Les vamos a prohibir las visitas por las dudas, para que no se encuentren con talibanes?, si queremos abrir comercialmente el mercado árabe y el canciller admira a Irán, ¿como tomarán nuestro nuevo rol de carceleros de EEUU?.
Según la prensa, Raúl Castro está de acuerdo ¿lo consultó con él Mujica convirtiéndose en el Maduro 2 del continente?
Lo del título, increíble… pero cierto.
José Alem












