
Es ingenuo pensar que tanto el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, como el presidente del gobierno vasco, Iñigo Urkullu, creyeran que la formación política proetarra, Sortu, iba a cumplir con el acuerdo de manifestar en silencio. Ni el dirigente más inexperto lo habría creído, pero estos “veteranos” políticos nacionalistas si creyeron y ahora no pueden salir a decir que se sienten decepcionados.
Para colmo, Andoni Ortuzar, se refirió al hecho y lo único que consiguió fue aumentar el papelón: “Es la izquierda abertzale la que tiene que explicarnos por qué no fue así”, respecto al incumplimiento del pacto de no marchar en silencio.
La inentendible frase de Ortuzar: “No me sentí incómodo, ni dolido, pero sí decepcionado”, en la marcha, le deja en peor posición ante la gente
Por más que ahora trate de explicar que este fue un acercamiento temporal a la izquierda abertzale, pocos le creen cuando dice que su partido no estará en “ningún frente político, ni con los unos, ni con los otros”.
Las pruebas del acercamiento a la izquierda abertzale están allí, frente a todos, marchando juntos en una manifestación que no fue silenciosa












