
González González había sido condenado en 1997 a 169 años de prisión por atacar a 16 mujeres, una de las cuales murió,
Según los informes técnicos existe un “alto riesgo de reincidencia” ya que sufría una parafilia sádica y nunca quiso trabajar en su rehabilitación. Una evaluación del 25 de octubre de este año, alerta de este “riesgo alto de reincidencia en delitos violentos” y califica su trastorno de sadismo por una preferencia sexual desviada.
Según destacan los medios de prensa, el ‘loco del chándal’ agredió a 16 mujeres, algunas menores de edad, y provocó la muerte de una de sus víctimas. El sistema de ataque lo realizaba por la espalda con flechas o navajas, que les clavaba entre los glúteos cuando caminaban por la calle o en las bocas del metro.
Según los datos, el delincuente fue consciente del grave daño que ocasionaba en sus víctimas.
La Audiencia de Barcelona sentenció en su momento que Manuel González González actuó con ánimo de matar y para conseguir una satisfacción sexual.
Por ley no se les puede aplicar la libertad vigilada una vez abandonan la cárcel, siempre que sus casos sean anteriores a 2010, por lo que cuando son excarcelados, aunque no estén rehabilitados, lo hacen en condición de libertad plena y absoluta.
¿Quién se hace responsable de esta arbitrariedad? Si reincide como temen los expertos, será gravísimo y será la hora de llamar a reponsabilidades a los magistrados del Tribunal Europeo por no prever estos casos y habrá que llevarles a ellos ante la Justicia para que respondan por sus sentencias inexplicables.
El ya desprestigiado Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que con sus fallos no defiende a las víctimas sino a los víctimarios, debería recordar que el próximo 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y que la ONU entre sus resoluciones señala que “La violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos” y “La violencia contra las mujeres y las niñas se puede evitar. La prevención es posible y esencial”; pero parece que de prevención no saben mucho estos magistrados que dicen defender los derechos humanos.
Parecería que para los jueces de Estrasburgo los derechos de las víctimas son lo de menos; lo que importa son los derechos de los asesinos y los violadores en serie, estén o no rehabilitados.













Los verdaderos irresponsables son estos impresentables jueces del TEDH y el imperdonable juez español Luis López Guerra, que bien sabe el daño que ocasionaba a sus compariotas votando para derogar la “doctrina Parot”. Lo que pasa que este personaje López Guerra, se cobra venganza porque es del PSOE y recibe órdenes y cumple el acuerdo de Zapatero con las negociaciones con ETA. ¡IMPRESENTABLES!
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