
Una cosa es tratar de contemporizar y dialogar, pero con el bipolar gobierno de Cristina Kirchner es imposible; un día hay euforia desmedida y al otro la más profunda depresión.
Lo que nunca falta es el avasallamiento clásico del kirchnerismo hacia el más pequeño.
El acoso a Uruguay se manifiesta de manera abusiva por ciertos personajes que integran la corte de Cristina. Allí destacan el secretario de Comercio, el impredecible Guillermo Moreno y el ministro de Exteriores, Héctor Timerman.
Moreno -como 007-cuenta con licencia ilimitada para matar en todos los ámbitos comerciales; mientras que Timerman habla en los foros regionales sobre la unidad de los países y por otro lado amenaza y da ultimátums a quienes no se arrodillan ante el gobierno argentino.
Ante la decisión legal de Uruguay de autorizar el aumento de la producción de pasta de celulosa de la planta de UPM, el canciller Timerman amenazó con ir a la corte internacional de La Haya, porque su país considera que contamina el río Uruguay, espacio de agua que comparten los dos países, sin reconocer análisis internacionales que demuestran que no existe tal contaminación. Tampoco Timerman reconoce que hay mayor vertido de desechos contaminantes al río desde territorio argentino por parte del Parque Industrial Gualeguaychú, entre otros.
En represalia por el incremento de producción de UPM, también Guillermo Moreno impuso más proteccionismo con desmedidas restricciones a las importaciones de productos uruguayos, haciendo prácticamente imposible la entrada de cualquier tipo de mercaderías desde Uruguay a territorio argentino.
Para Argentina los acuerdos firmados entre países del Mercosur no existen y aplica sus propias restricciones a su antojo, demostrando que en realidad el Mercosur ya no existe en ningún aspecto. La integración regional es una mentira.
El tiro en la nuca a Uruguay lo acaba de dar el gobierno kirchnerista, al dictar la resolución 1108/2013 de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables que establece que las cargas de exportación que salen de puertos argentinos solo podrán ser transbordadas en otras terminales de esta nación o con los que mantiene acuerdos de transporte marítimo. Con Uruguay no existe tal convenio, pero sí con Brasil.
Mario Baubeta, presidente del Cennave, indicó al diario El Observador que habrá una afectación directa por 100.000 movimientos de carga de exportación de Argentina que se van a perder, de 30.000 movimientos de importación de ese país y de 67.000 contenedores vacíos que vienen a Montevideo y se cargan aquí. “Esto totaliza 200.000 teus anuales menos para el puerto”, dijo Baubeta. El teus es una unidad de medida que equivale a un contenedor de 20 pies.
Además, se perderán 150 escalas de buques que tocan la terminal portuaria montevideana para buscar carga: 75 de portacontenedores oceánicos de gran escala y 75 de portacontenedores de menor porte de tráfico regional.
La medida argentina hará perder al puerto empleos y US$ 80 millones.
Un banco se va de Uruguay gracias al irresponsable accionar argentino
Pero otro grave daño ocasionado por Argentina ha aparecido en el horizonte y es que el Royal Bank of Canadá (RBC), se retira de Uruguay como consecuencia de un irregular procedimiento judicial a pedido de Argentina en sus oficinas de Montevideo, para comprobar un presunto fraude en la venta de jugadores de fútbol argentinos al exterior.
El más que cuestionado juez argentino, Norberto Oyarbide solicitó a la jueza del Crimen Organizado de Uruguay, Adriana de los Santos, que se allanara la sucursal del Royal Bank of Canadá (RBC) en Zonamérica. El procedimiento, que fue al barrer e implicó que se llevaran todas las computadoras, celulares y tablets del personal, generó gran polémica y protestas de la entidad bancaria.
Lo grave es que no había nada y en las últimas horas la Cámara Federal de Buenos Aires sobreseyó a todos los procesados en una causa por supuesto lavado de dinero en pases de futbolistas, separó del caso al juez federal Norberto Oyarbide y advirtió que hubo un “grave y preocupante desapego” a las reglas penales, con detenciones inexplicables e intervenciones telefónicas a futbolistas y representantes sin asidero legal, informan los medios de prensa argentinos.
Como consecuencia de esto, Uruguay pierde un banco internacional que se va del país por un mal procedimiento argentino y pierde imagen ante la banca y los inversores extranjeros.












