La gran apuesta editorial

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El libro en soporte electrónico se ha instalado en nuestras vidas provocando una verdadera revolución que nos obliga a replantearnos los cimientos y estructuras de la industria editorial, desde la creación del libro hasta su comercialización y difusión. Un nuevo mundo de infinitas posibilidades se presenta ante nuestros ojos.
Desde el siglo XV, tras la invención de Guttemberg, hasta nuestros días, la historia del libro ha recorrido un arduo camino plagado de cambios de consecuencias trascendentales e impredecibles en la concepción del mundo y el desarrollo del conocimiento del ser humano, y ahora nos encontramos ante uno de ellos, quizá uno de los más importantes por las repercusiones económicas que plantea: el libro puede elegir un nuevo soporte —el papel debe compartir su espacio con la edición digital—, deja de ser producto para convertirse en servicio.
En 2013, las ventas de libros en formato digital han alcanzado el 30% en Estados Unidos, superan el 15% en Gran Bretaña y significan el 5% de la facturación del sector editorial en España. Amazon, el gran gigante internacional en cuanto a comercialización de libros en cualquier soporte, ofrece en su catálogo 70.000 referencias digitales sólo en español. Según ANELE (Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza), la producción de libros en soporte digital destinados a la enseñanza ha evolucionado en los tres últimos años desde 107 referencias en 2010 hasta 3.209 en 2013 y las previsiones indican que estas cifras seguirán aumentando considerablemente durante la próxima década.
Los datos son claros, la revolución digital evidente e imparable, ahora toca actuar: revisar, analizar y actualizar las estructuras existentes en la industria editorial, modificar lo que por innecesario y obsoleto nos impide avanzar, y desarrollar en todos los países una política del libro y la lectura que permita convivir a ambos soportes, garantizando los derechos y deberes de todos los actores implicados, en definitiva, creando y regulando unas nuevas normas de juego cuyo objetivo final sea fomentar el conocimiento, la educación y la cultura —claves de la evolución humana— a través de la difusión del libro en cualquier soporte que se presente.
La industria editorial necesita un cambio radical urgente, un replanteamiento profundo y detallado de todo el proceso de elaboración, producción, distribución y comercialización del libro tal como lo hemos conocido hasta ahora, así como un análisis de los retos, oportunidades y beneficios que generan el libro electrónico y las plataformas digitales en este nuevo escenario que el desarrollo tecnológico nos ofrece.
Ya hay mucho trabajo hecho, pero las posibilidades que este nuevo panorama que el sector editorial ofrece son infinitas. Se hacen imprescindibles la participación y el diálogo de instituciones, empresas e individuos, en cada país y a nivel global, sobre los desafíos, repercusiones y beneficios que entraña la era digital en el fomento de la lectura, la generación y difusión del conocimiento y, en definitiva, del desarrollo social a través de una educación y una riqueza cultural mucho más accesible, atractiva y motivadora.
María Eugenia Delso