La estafa del "futuro esposo" por internet

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Que dos ciudadanos ingleses tengan el mismo nombre y el mismo apellido, no es de extrañar, pero que además trabajen en la misma empresa y tengan la misma profesión ya sale de lo común de acuerdo a la información personal que ambos presentan en internet, donde todo coincide, nombres, apellidos, profesión, pero las fotografías son de diferentes personas.
En este caso en especial, uno de ellos, se ha puesto en contacto con una mujer de un país sudamericano, a través de una red social y luego de cuatro días de conversación le ha ofrecido matrimonio, incluso le ha enviado fotografías de costosos anillos con brillantes para que la novia a distancia, elija uno para la boda.
El hombre le ha hecho saber que viajará al país de su amada para conocerse y formalizar la relación, irá con su hija, fruto de un matrimonio anterior y está realizando los trámites, pero tuvo un percance y “necesita” ayuda de su futura cónyuge, consistente en el envío de 1.000 dólares que asegura devolverá luego del viaje.
Demás está decir que esto es una estafa con todas las letras que se viene realizando desde el Reino Unido y donde lamentablemente muchas mujeres han caído en la trampa.
Ni el dinero se devuelve, ni el príncipe azul aparece montado en su fiel corcel a desposar a la doncella. Toda la ilusión se hace añicos.
Las palabras envolventes de los estafadores -en este caso viudo o divorciado, no está muy claro- llegan al máximo del ridículo al decirle a la “futura esposa”, mediante un deficiente sistema online de traducción del inglés al español frases como: “Mi hija de mí, pregunta si puede llamarte, Mamá”.
En otros casos denunciados, los “novios” anuncian que le han enviado por correo un costoso anillo y perfumes, pero luego surge un inconveniente y el paquete con los regalos fue detenido en alguna aduana y para rescatarlos hay que enviar dinero para pagar la multa. El envío debe hacerse a determinada persona indicada por el futuro esposo ya que él no puede hacerlo porque justo en ese momento está realizando un viaje por mar y no puede activar su tarjeta de crédito.
Las “multas” en algunos casos van de 600 a 2.000 dólares, según las posibilidades que el estafador haya adivinado por las conversaciones que mantuvo previamente con la víctima.
Ya hay una enorme cantidad de denuncias de personas que han caído en la trampa. Todas ellas están a la vista en internet y conviene leerlas para conocer el modo de operar de estos “novios a distancia”.