César Gaviria Trujillo ex Presidente de Colombia y ex Secretario General de la Organización de los Estados Americanos, denuncia en un artículo publicado en The Washington Post, la intención de amordazar la libertad de expresión en los países de América si prosperan las reformas que pretenden imponer en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, Ecuador y otros países del continente.
Este viernes 22 en la asamblea de la OEA, se pretenden introducir unas reformas que en realidad buscan debilitar el trabajo de la la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, dice Gaviria.
A esta denuncia se suman la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) junto a otras organizaciones internacionales.
César Gaviria Trujillo dice en su artículo que “Un grupo de naciones, lideradas por Ecuador, pretenden “reformar” la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión. El supuesto propósito de estas reformas sería “fortalecer” las garantías de derechos humanos. Sin embargo, si fueran implementadas, debilitarían gravemente a la Comisión y facilitarían que los gobiernos puedan ignorar derechos fundamentales y limitar la libertad de expresión.
Como Presidente de Colombia entre 1990 y 1994, he sido testigo de lo difícil que es para las instituciones nacionales evolucionar y ser reformadas cuando no existen presiones externas. Como Secretario General de la OEA entre 1994 y 2004, tuve la oportunidad de comprobar personalmente la enorme eficacia de la Comisión Interamericana para presionar a los Estados cuando necesitaban ayuda para avanzar en materia de derechos humanos”.
El ex presidente de Colombia y ex Secretario General de la OEA señala también: “Las reformas que se impulsan actualmente cercenarían gravemente la autonomía que ha sido clave para el éxito de la Comisión Interamericana. Por ejemplo, una de las propuestas limitaría el financiamiento de la comisión impidiendo que obtenga fondos de fuentes externas a la región. Actualmente, el 30 por ciento del presupuesto de la comisión proviene de Europa.
Esta medida tendría un efecto devastador, especialmente para la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, que durante años ha encabezado la lucha por la libertad de prensa en la región, y se ha opuesto constantemente a aquellos gobiernos que no creen en la libre expresión. La Relatoría podría perder prácticamente la totalidad de su financiamiento, lo cual haría más fácil para los gobiernos procesar penalmente a sus críticos, aplicar la censura y cerrar medios independientes.
Otra de las reformas propuestas impediría a los Estados que no han ratificado la Convención Americana sobre Derechos Humanos postular candidatos a la comisión. Esta medida pareciera apuntar a que se limite la participación de Estados Unidos y Canadá, que no han ratificado la Convención, pero son igualmente supervisados por la comisión y, sobre todo, son fuentes fundamentales de apoyo financiero y político para el trabajo de la comisión.
Nuestra región ha logrado avances notables para los derechos humanos desde los días nefastos de la Guerra Fría. Casi todas las dictaduras de la región han sido reemplazadas por gobiernos democráticos. Sin embargo, en ocasiones estas democracias han ido contra la libertad de expresión y otros derechos fundamentales. El sistema interamericano de derechos humanos es el mecanismo más idóneo con que contamos actualmente para asegurar que los gobiernos de las Américas efectivamente protejan estos derechos y libertades públicas”, dijo César Gaviria.
Comunicado de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)
El presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Jaime Mantilla, envió misivas a 19 presidentes y jefes de Gobierno de las Américas, así como a 33 representantes diplomáticos del hemisferio occidental ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), en las que expone su posición y preocupaciones sobre el llamado proceso de reformas y fortalecimiento al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, cuya discusión final está prevista para el 22 de marzo.
Las cartas, firmadas por Mantilla, director del diario ecuatoriano Hoy, fueron dirigidas a los presidentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, y al primer ministro de Canadá. También fueron remitidas a los embajadores y emisarios diplomáticos ante la OEA de Antigua, Argentina, Bahamas, Barbuda, Belice, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Granada, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, San Cristóbal y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Suriname, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.
A continuación el texto del documento:
“En nombre de los editores y periodistas de las Américas, afiliados a la Sociedad Interamericana de Prensa, tengo a bien dirigirme a Usted a propósito del proceso de reformas al que se encuentra sometido el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, con particular incidencia sobre el funcionamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y sobre las actuaciones de la Relatoría para la Libertad de expresión.
”Es importante le subraye, a propósito de lo anterior, que el régimen de tutela y garantías de los derechos humanos previsto por la Carta de la Organización de los Estados Americanos, la Convención Americana de Derechos Humanos, y la Carta Democrática Interamericana como interpretación auténtica de los instrumentos anteriores, se funda en el principio de primacía de la dignidad de la persona humana. Ello es así, dentro de la cultura democrática contemporánea, por entenderse que la misma democracia, el Estado de Derecho, los derechos humanos y dentro de éstos la libertad de prensa, son derechos de las personas, no concesiones de los gobernantes, quienes han de respetarlos y garantizarlos.
”La Sociedad Interamericana de Prensa se encuentra preocupada por el comportamiento de algunos gobernantes de la región interesados en consolidar regímenes negados a la separación de los poderes, a la alternabilidad democrática, a la libre iniciativa de las personas, a la fluidez de la opinión pública como elemento de control del funcionamiento de las instituciones del Estado y a la transparencia, a cuyo efecto promueven “hegemonías comunicacionales de Estado” y persiguen a la prensa y al periodismo independiente o crítico.
”Dentro de dicho contexto, tales gobernantes buscan condicionar sus apoyos políticos y financieros a la OEA y sus órganos, entre éstos a la Comisión Interamericana y la Relatoría para la Libertad de Expresión, incluyéndolos en su propósito reformista. Se busca transformarlas en vehículos de mera promoción de derechos, subordinando sus tareas de recepción y conocimiento de denuncias de violaciones de derechos humanos de las que son responsables los propios Estados, a la vez que se intenta ponerle alcabalas a los procedimientos de adopción de medidas cautelares de protección que la Comisión demanda de los Estados para asegurar, en casos de urgencia y gravedad, los derechos a la vida y a la integridad personal de las víctimas en general y de los periodistas en particular.
”No huelga le hagamos saber que la iniciativa planteada, incluso siendo consciente la SIP de que las organizaciones internacionales están urgidas de adecuarse a los desafíos que plantean las nuevas realidades globales, tiene en este caso como objetivo último afectar al patrimonio ético e intelectual democrático que le sirve como cimiento a todo el Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos.
”El próximo 22 de marzo de 2013, como Usted lo sabe, habrá de reunirse una Asamblea General Extraordinaria de la Organización de los Estados Americanos con el objeto de considerar las propuestas sobre el citado proceso de reforma de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y, asimismo, de la Relatoría para la Libertad de Expresión.
”En consecuencia, le invito respetuosamente a considerar los planteamientos anteriores, a la vez que le manifiesto, en nombre de los editores y periodistas de las Américas, que la SIP estará vigilante de cualquier iniciativa para debilitar en sus competencias a la Relatoría para Libertad de Expresión y a su órgano de adscripción, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ellas son bastiones fundamentales para la defensa de la democracia como derecho de los pueblos y la libertad de expresión como su columna vertebral”.









