Francisco bendijo a los periodistas en el Vaticano y fue ovacionado

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1_0_673913“Muchos de ustedes no pertenecen a la Iglesia Católica, otros no son creyentes, pero respetando la consciencia de cada uno, de corazón les doy mi bendición sabiendo que cada uno de ustedes es hijo de Dios. ¡Qué Dios los bendiga!”, dijo el Papa Francisco este sábado a los periodistas que se encuentran acreditados estos días en la Santa Sede y cuyo número alcanza casi a los seis mil. Los hombres de la prensa respondieron con un estruendoso aplauso a las palabras del Sumo Pontífice.
Que es un Papa distinto no caben dudas y que la forma de relacionarse con los medios y con la gente es más abierta, más cercana y descontracturada, comienza a verse por sus actitudes, donde el frío protocolo queda de lado.
Habló y logró un clima de confianza con los presentes. Contó anécdotas del cónclave que le eligió como Papa y recordó que el cardenal de Brasil, Claudio Hummes, un gran amigo que en el momento de ser elegido Papa, le dijo:’No te olvides de los pobres’ y que esa frase le hizo pensar en San Francisco de Asís y que en ese instante no tuvo dudas que elegiría el nombre del santo de la pobreza, de la paz y de la defensa de la Creación y dijo “¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!”.
Mano dura contra la pederastia
Que habrán cambios significativos ya nadie lo duda y comenzaron con celeridad; el jueves según informa el diario Il Fatto Quotidiani, el jueves, en su primer día como Sumo Pontífice, Francisco llegó a la basílica de Santa María la Mayor y se cruzó con el cardenal Bernard Law, ex arzobispo de Boston que está acusado de haber encubierto a 250 curas pederastas. La presencia de este hombre le generó incomodidad al Papa quien solicitó que el purpurado no visite el templo.
En diciembre de 2002, el papa Juan Pablo II aceptó la renuncia de Bernard Law, cardenal de Boston, acusado de encubrir graves abusos sexuales cometidos por parte de sacerdotes de su diócesis. Pidió perdón por no haber actuado como debía haberlo hecho en su momento y hasta noviembre de 2011, desempeñó el cargo de arcipreste en la capital italiana, puesto que le otorgó Juan Pablo II y le retiró Benedicto XVI, cuando nombró en su lugar al español Santos Abril y Castelló.
Bergoglio fue tajante: “No quiero que frecuente esta basílica”, así de claro lo dijo en relación al eclesiástico que reside en el lugar.