Lo que vive Peñarol en este momento no es una simple mala racha; es una crisis de incoherencia absoluta y un papelón institucional sin atenuantes. El equipo está a la deriva, conducido por un cuerpo técnico que hace tiempo perdió el rumbo, se quedó completamente sin ideas y demuestra una alarmante falta de dignidad al negarse a dar un paso al costado por el bien de la institución.
La incapacidad para leer los partidos y gestionar los cambios roza lo grotesco. Frente a Juventud quedó pintada de cuerpo entero la ineptitud táctica: sacar al mejor de la cancha, Alegre, para meter a Barboza —quien no tardó en hacerse expulsar irresponsablemente— es el reflejo de un banco de suplentes desorientado. Y lo de Javier Cabrera ya es insostenible: titular inamovible pese a que defecciona un día sí y otro también. Para colmo, el “Cangrejo” se da el lujo de encarar mal al único que intenta algo en este Peñarol alicaído, Jaime, un joven que no tiene por qué cargar con las ínfulas de compañeros que no aportan absolutamente nada.
El delirio táctico no se detiene ahí. Cuesta comprender cómo se margina a un desequilibrante nato como el Cepillo González —que ya le salvó las papas al equipo las pocas veces que lo pusieron— para darle pista al Cabecita Rodríguez. Mientras tanto, se sigue recurriendo por capricho a futbolistas que hace rato demostraron no estar a la altura de esta camiseta y son varios y Aguirre sigue apostando a ellos inexplicablemente.
Una directiva pasiva
Pero la culpa no es solo de quienes pisan el césped. La responsabilidad más grave recae sobre un Consejo Directivo, una dirigencia pasiva y cómplice que brilla por su ausencia. Todos guardan un silencio sepulcral ante el descalabro y las imposiciones, incluidos esos falsos opositores que hoy se callan la boca para cuidar sus quintitas, dándole la espalda al socio y al hincha.
El margen se redujo a la nada misma. A esta altura, que queden pocas fechas no es excusa: cualquier cambio en el banco de suplentes aportará, por decantación, la rebeldía y las ideas de las que hoy carece absolutamente este cuerpo técnico. Peñarol es mucho más grande que sus actuales verdugos, y urge una limpieza de actitud urgente antes de terminar de tirar la temporada por el abismo.
Y las redes explotan
Cangrejo, este equipo es un velorio y te hacés el guapo con Jaime, de los pocos que intenta generar ALGO.
No tirás un centro bien, no desbordás, no haces nada y todavía puteás a un pibe por tirar una pelota afuera por respeto.
Sos un burro, sorete. https://t.co/YQk3PdPkgj
— agus (@aggus1891_) October 23, 2026
Esto también es culpa de un técnico incapaz de transmitirle a un solo jugador el respeto por los colores. Aguirre está entre los hombres con menos honor que hayan pisado Peñarol y por un gol que hizo cuando la televisión era en blanco y negro lo tenemos que seguir aguantando.
— El Resucitado Perro Griffin (@ElPerroRenacido) October 24, 2026
Es malo, no levanta bien un centro, cuando le pega la manda al corner, no tiene 1vs1 etc
Que hace el burro, increpa a el único jugador que intenta hacer algo diferente https://t.co/QQeri0Qp5N
— 𝐁𝐫𝐮𝐧𝐨 𝐆𝐚𝐝𝐞𝐚 (@Bruunno1891) October 24, 2026
FAIR PLAY pero ni eso sabe el Cangrejo Cabrera y sus secuaces , vergüenza dan , aplausos a Jaime que si es crá y no necesita jugar sucio para destacarse como otros perros
— Vivi ♉🐶🐱 (@Vivilifecrazy) October 24, 2026
No pasó nada aún en el mundo Peñarol después de la nueva debacle de ayer????
NOS VAMOS A QUEDAR AFUERA HASTA DE LA LIBERTADORES EEH…
Hagan algo fuerte, HOY!!!!
🤬🤬🤬🤬🤬🤬🤬🤬🤬🤬— Bruce Wayne del CAP (@JuanPonte15) October 24, 2026
El tema no es Jaime. Es un muchacho joven,sano y bueno. El problema son el Cangrejo Cabrera y Olivera, con actitudes que dejan mucho que desear.
La realidad es que tenemos un Peñarol horrible, que busca ganar como sea en un año terrorífico. Y cuando el fútbol no aparece, la desesperación termina tapando todo lo demás.— 𝙷.𝙱. 𝙴x𝚒𝚕𝙵𝚛𝚊𝚗𝚔𝚏𝚞𝚛𝚝𝚎𝚛 (@Alemanya65) October 24, 2026











