Fútbol: El día que la Venus de Milo recuperó los brazos y las manos

0
2

La página de humor de  Paco Tilla.-

Hay fenómenos en el fútbol que escapan a la ciencia, a la lógica y a la fe. Lo del golero en cuestión merece, como mínimo, un capítulo completo en El Libro de los Milagros Inexplicables.

Hubo una época —y no fue un solo partido, sino un compilado internacional de desatinos— en la que nuestro querido guardameta parecía tributar un homenaje viviente a la Venus de Milo. En cada torneo importante con la camiseta de la selección, los brazos sencillamente no estaban. Pelota que iba al arco, pelota que terminaba en la red o picando dramáticamente hacia el rival. El hombre hundió las ilusiones de todo un país, no una, sino varias veces, demostrando una constancia envidiable para el desastre.

Pero ¡oh, sorpresa de la biología! Años después, tras el tendal de eliminaciones y corazones rotos que dejó a nivel nacional, al hombre le nacieron los brazos. Y no cualquier par de extremidades: le crecieron tenazas, tentáculos y guantes mágicos que hoy tienen a su equipo de club metido en una final internacional.

¿Revancha? ¡Por favor!

En las últimas horas se lo escuchó hablar de “revancha”. A ver, pongamos la pelota al piso y aclaremos los conceptos:

  • Revancha sería volver al arco de la selección, atajar los penales decisivos que antes miró pasar y devolverle al país los torneos que sepultó.

  • Lo de hoy es simplemente haber encontrado las manos justo cuando la camiseta ya no le pesa cinco toneladas.

“Boquillear” con el diario de hoy es facilísimo. Salir a declarar con pecho inflado y guantes puestos resulta gratificante, pero el hincha de la selección tiene memoria: cuando las papas quemaban y el país entero necesitaba que apareciera una sola mano bendita, el arco estaba desierto.

El veredicto final

De todas formas, desde el humor y la resignación, siempre es lindo ver que las obras de arte incompletas finalmente se restauran. La Venus de Milo recuperó las extremidades perdidas y hoy vuela de palo a palo.

Eso sí: que no se olvide de dónde viene ni de los goles que se comió. Por lo pronto, para esta final de club que se le viene… ¡que la suerte lo acompañe! (porque lo que es la memoria de la gente, esa lo va a acompañar siempre).