Memoria selectiva y tutela anacrónica del diputado Damián Arabia: cuando el nacionalismo argentino olvida la historia

La frágil memoria argentina sobre hechos históricos que perjudicaron a Uruguay

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El legislador argentino del PRO, Damián Arabia, desconoce la historia

La reciente avanzada legislativa en Argentina contra las decisiones de defensa de Uruguay —encabezada por un grupo de 20 diputados oficialistas e impulsada por el legislador Damián Arabia— es un ejercicio preocupante de injerencia diplomática disfrazado de fraternidad histórica. A través de un proyecto de resolución, los parlamentarios oficialistas del vecino país manifestaron su “profunda preocupación” ante la eventual compra de buques por parte del gobierno uruguayo a la Marina Real Británica, apelando al “histórico, solidario y generoso apoyo uruguayo a la Causa Malvinas” e invocando supuestas deudas morales de independencia. Sin embargo, detrás de este reclamo paternalista y de la posterior reacción en redes sociales que exige “gratitud” al pueblo uruguayo, se esconde un peligroso e ignorante ejercicio de amnesia selectiva y de la traición argentina a Uruguay

Resulta insólito que se intente condicionar la soberanía y las decisiones estratégicas del Estado uruguayo bajo el argumento de una hermandad unidireccional. Mientras el debate interno en Uruguay exige rigor sobre la idoneidad técnica de los buques para la custodia del océano Atlántico —con advertencias claras de la propia Armada y de legisladores locales como el senador Javier García de la inconveniencia de esa compra—, la intromisión del bloque argentino pretende convertir una discusión técnica y soberana en un chantaje diplomático. Si los representantes bonaerenses pretenden apelar a la memoria del siglo XIX para justificar su tutelaje, es imprescindible recordarles las páginas oscuras que prefieren omitir.

La narrativa que pretende presentar desde Argentina como un benévolo tutor histórico choca frontalmente con la trágica realidad de las intervenciones mitristas en la Cuenca del Plata. Hablar de “hermandad” y “deudas de liberación” sin mencionar la infame traición perpetrada por el presidente Bartolomé Mitre contra el gobierno constitucional uruguayo no solo es una deshonestidad intelectual, sino una falta de respeto a la historia de la región.

Fue precisamente el gobierno de Mitre el que brindó respaldo político, logístico y armamentístico al general colorado Venancio Flores para armar su “Cruzada Libertadora” de 1863, derrocando por la fuerza al gobierno constitucional del Partido Blanco encabezado por Bernardo Berro y Atanasio Cruz Aguirre. Aquella desestabilización deliberada promovida desde Buenos Aires abrió las puertas a la invasión militar del Imperio del Brasil en octubre de 1864, precipitando uno de los episodios más sangrientos e injustos de la historia suramericana: el Sitio de Paysandú.

Entre diciembre de 1864 y enero de 1865, la heroica ciudad de Paysandú resistió el asedio de 15.000 soldados brasileños y tropas floristas. Aquella desproporcionada masacre culminó no solo con la destrucción de la plaza sitiada, sino con el fusilamiento ilegal e impune del valiente general Leandro Gómez y sus camaradas, un crimen de guerra facilitado por la complicidad de la diplomacia y las armas argentinas.

Aquella injerencia argentina y luso-brasileña alteró de forma irreversible el equilibrio geopolítico del Río de la Plata. Desencadenó la reacción del presidente paraguayo Francisco Solano López —quien consideró la agresión a la soberanía uruguaya como un casus belli— y desembocó en la firma del desastroso Tratado Secreto de la Triple Alianza en mayo de 1865, instaurando un gobierno satélite en Montevideo a expensas de la sangre uruguaya y paraguaya.

De esta red de traiciones y agresiones territoriales el diputado Damián Arabia y sus pares no dicen una sola palabra. La fraternidad entre las naciones se construye sobre la base del respeto mutuo a las decisiones soberanas, el reconocimiento de los intereses del otro y la honestidad histórica, jamás sobre la distorsión del pasado para justificar presiones del presente. Antes de dar lecciones de solidaridad o reclamar reconocimientos absurdos, el ala política bonaerense debería repasar su propia historia antes de pretender dictar la política de defensa del Uruguay.

Si la compra o no de embarcaciones inglesas es conveniente o no, es un tema interno que deben resolver los uruguayos sin injerencias foráneas.

El proyecto del diputado Arabia menciona “… el marco de las históricas relaciones de cooperación entre la República Argentina y la República Oriental del Uruguay”, pero se olvida de la historia: