En una jornada de alta tensión regional e internacional, el gobierno de Brasil se encuentra en el centro de dos severos incidentes diplomáticos simultáneos. Por un lado, Brasilia repudió las medidas impuestas por Estados Unidos contra su embajadora en Washington; por otro, tomó la drástica decisión de retirar a su embajador en Argentina y rebajar el nivel de la relación bilateral.
Conflicto con EE. UU.: disputa por visados y la Convención de Viena
El gobierno brasileño repudió formalmente la decisión anunciada por el Departamento de Estado de Estados Unidos de modificar el estatus migratorio y revocar la visa de la embajadora brasileña en Washington, María Luiza Ribeiro Viotti.
La administración norteamericana justificó la medida aludiendo a una presunta demora injustificada por parte de Brasil para conceder la aprobación diplomática (agrément) al candidato nominado por la administración de Donald Trump para asumir la embajada estadounidense en Brasilia.
Frente a esto, el Ejecutivo brasileño refutó de manera contundente los señalamientos de Washington, calificando las justificaciones de falsas:
“El gobierno brasileño repudia la decisión anunciada hoy por el Departamento de Estado de EE. UU. de cambiar el estatus migratorio del embajador brasileño en Washington. Ambas justificaciones aducidas son falsas”.
A través de una nota oficial emitida por la Secretaría de Comunicación de la Presidencia de la República (Secom), Brasil afirmó que Estados Unidos incurrió en una violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas al divulgar públicamente el nombre de su candidato antes de recibir el consentimiento explícito del país anfitrión. La nota aclaró que la solicitud estadounidense aún se encuentra bajo revisión y remarcó que la Convención de Viena no fija plazos obligatorios para el otorgamiento del beneplácito diplomático.
Tensión con Argentina: retiro de embajador tras dichos de Milei
En paralelo, la Cancillería brasileña tomó una dura medida con respecto a Argentina: confirmó que su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, no regresará a su puesto y que la representación diplomática quedará temporalmente relegada a la figura del encargado de negocios. La determinación fue comunicada formalmente al embajador argentino en Brasil, Marcelo Raimondi.
El enojo del mandatario brasileño se intensificó tras las últimas tres apariciones mediáticas del presidente argentino, Javier Milei —en las cadenas LN+, Radio Mitre y en la plataforma de streaming La Casa—, donde reiteró acusaciones directas contra Lula da Silva refiriéndose a él como “ladrón” y “presidiario”.
Para fundamentar sus dichos, Milei sostuvo públicamente que la anulación de la condena contra el presidente brasileño respondió únicamente a un “error administrativo” por problemas de jurisdicción territorial en el juzgado, decisión decretada por el juez Edson Fachin del Supremo Tribunal Federal (STF), y no a la demostración de su inocencia. El presidente argentino añadió que el juzgamiento no volvió a realizarse debido a la avanzada edad de Lula, argumento amparado en los marcos legales vigentes en Brasil que permiten la prescripción o exención de procesamiento bajo tales circunstancias.













