El mercado laboral chileno volvió a mostrar señales de debilitamiento durante el trimestre abril-junio de 2026. La tasa de desocupación se ubicó en 9,4%, registrando un incremento de 0,5 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior, según los resultados de la Encuesta Nacional de Empleo elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
El aumento del desempleo se explicó porque la cantidad de personas que ingresó a la fuerza laboral creció a un ritmo superior al de los nuevos puestos de trabajo generados. Mientras la fuerza de trabajo aumentó 1,5% en doce meses, el número de personas ocupadas avanzó solo 0,9%, provocando un incremento de 7,7% en la población desocupada. Dentro de este grupo crecieron tanto quienes perdieron su empleo como quienes ingresaron por primera vez al mercado laboral en busca de trabajo.
Las cifras muestran además diferencias por género. Entre las mujeres, la tasa de desempleo llegó a 10,4%, reflejando un incremento anual de medio punto porcentual. Este resultado estuvo asociado a un fuerte crecimiento de la participación femenina en el mercado laboral, aunque la creación de empleos no fue suficiente para absorber esa mayor oferta de trabajadoras.
En el caso de los hombres, la desocupación alcanzó 8,7%, con un aumento de 0,6 puntos porcentuales respecto de igual período de 2025. El incremento respondió igualmente a un crecimiento de la fuerza laboral superior al de la ocupación.
A pesar del deterioro en el desempleo, el número total de personas ocupadas continuó expandiéndose, impulsado principalmente por los sectores de transporte, servicios administrativos y de apoyo y actividades de salud. El mayor dinamismo se concentró en trabajadores por cuenta propia y en asalariados informales.
Precisamente, uno de los aspectos que más llamó la atención fue el avance de la informalidad laboral. La tasa de ocupación informal alcanzó 27,0%, un punto porcentual más que hace un año. Las mujeres registraron una informalidad de 28,9%, mientras que en los hombres llegó a 25,5%. En términos absolutos, el empleo informal aumentó 4,7%, impulsado principalmente por el comercio y los servicios administrativos.
El informe también reveló que el volumen total de horas efectivamente trabajadas aumentó apenas 0,2% en doce meses, mientras que el promedio semanal descendió a 36,7 horas, reflejando una leve reducción en la intensidad del empleo.
En cuanto a la medición ajustada por factores estacionales, el desempleo permaneció estable en 9,3%, sin variaciones respecto del trimestre móvil anterior.
En la Región Metropolitana, la situación mostró un comportamiento distinto al promedio nacional. La tasa de desocupación se situó igualmente en 9,4%, aunque registró una leve disminución de 0,1 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año pasado. El crecimiento del empleo en la capital estuvo impulsado principalmente por los sectores de transporte, industria manufacturera y comercio, junto con un fuerte aumento de trabajadores por cuenta propia y empleadores.













