Uruguay y la polémica: trasladan a la cárcel de mujeres a un preso que no se autopercibe hombre

Este caso reaviva el debate en Uruguay sobre los protocolos de reclusión para personas trans o con identidades diversas. Los efectivos advierten sobre los posibles riesgos o incomodidades que podría generar la presencia de una persona con características biológicas masculinas en un entorno diseñado exclusivamente para mujeres

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El anexo femenino de la Unidad n.° 12, sita en el departamento de Rivera - Foto Presidencia

El Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) de Uruguay ha generado controversia tras autorizar el traslado de un interno desde la cárcel de Cerro Carancho (Rivera) hacia la unidad de detención de mujeres de la misma ciudad fronteriza. La decisión se tomó luego de que la defensa del recluso presentara diversos recursos legales basados en la identidad de género del individuo, según informó Montevideo Portal.

Claves del traslado

  • El argumento legal: La defensa sostuvo que el recluso se “autopercibe mujer”, solicitando su reubicación por razones de identidad y derechos individuales.

  • La resolución del INR: Tras un periodo de análisis, el instituto determinó que existían argumentos suficientes para avalar la solicitud, haciendo efectiva la orden la semana pasada.

Preocupación en el cuerpo penitenciario

La medida no ha estado exenta de críticas, especialmente por parte del personal de la cárcel de Cerro Carancho. Según testimonios recogidos por Montevideo Portal, existe incertidumbre sobre la adecuación de las instalaciones y la convivencia en el centro femenino.

Anexo femenino – Foto: Presidencia

“No parecía mujer, la verdad. Hemos tenido casos de presos trans, pero aquí hablamos de alguien con un físico imponente y órganos masculinos. No sabemos si la cárcel de mujeres está acondicionada para esto”, señalaron fuentes del sistema penitenciario.

El debate sobre la infraestructura

Este caso reaviva el debate en Uruguay sobre los protocolos de reclusión para personas trans o con identidades diversas. Los efectivos advierten sobre los posibles riesgos o incomodidades que podría generar la presencia de una persona con características biológicas masculinas en un entorno diseñado exclusivamente para mujeres, cuestionando si el sistema cuenta con los recursos necesarios para garantizar la seguridad y privacidad de todas las partes.