Caso Besozzi: la derrota del Foro de São Paulo

EDITORIAL

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Guillermo Besozzi

“La izquierda debe proponerse la toma de todas las instituciones… Es importantísimo la toma del poder judicial, los aparatos militares y los medios de comunicación” — (Documento base del XVIII Encuentro del Foro de São Paulo, Managua 2017).-

La reciente resolución de la Fiscalía del departamento de Soriano en Uruguay, que notifica el sobreseimiento y archivo de la causa contra el intendente Guillermo Besozzi, no es solo una victoria judicial para un hombre y su equipo; es un síntoma de salud republicana frente a una estrategia regional de erosión institucional que tiene nombre y apellido: el Foro de São Paulo.

El caso Besozzi encaja, con una precisión quirúrgica, en el manual de lo que se conoce como lawfare o judicialización de la política. En marzo de 2025, en un timing que desafía cualquier noción de casualidad, una fiscal con una manifiesta animosidad ideológica hacia el Partido Nacional —expresada abiertamente en redes sociales— impulsó la imputación de Besozzi por siete presuntos delitos. La espectacularidad de la acusación, que incluía peculado y cohecho, buscaba un objetivo claro: la muerte civil y política de un jerarca en vísperas de elecciones.

Sin embargo, la realidad de Soriano fue un muro infranqueable. Mientras desde ciertos sectores se intentaba construir un relato de corrupción, el pueblo, que conoce la gestión y la integridad de su intendente, respondió en las urnas. La reelección de Besozzi fue el primer acto de justicia; el segundo llegó este miércoles con el análisis técnico y desapasionado de la nueva fiscalía.

Guillermo Besozzi, agradeciendo el multitudinario apoyo de la gente – Captura de pantalla

La caída de un relato orquestado

La investigación profunda demostró que las acusaciones no tenían asidero legal. Una a una, las “pruebas” se desmoronaron frente a fundamentos jurídicos sólidos, dejando en evidencia que el proceso original estuvo viciado por una intencionalidad que excedía lo jurídico.

Besozzi lo resumió con la crudeza de quien vivió el atropello: “Me fueron a buscar como si fuera un delincuente”. El traslado de exjerarcas esposados no fue un procedimiento estándar de justicia, sino un ejercicio de disciplinamiento y humillación pública, tácticas predilectas de aquellos regímenes que, siguiendo los lineamientos de Managua 2017, buscan convertir a los fiscales en militantes y a los estrados en tribunas políticas.

Uruguay: Una excepción que resiste

Lo ocurrido en Soriano debe leerse en el espejo de la región. El Foro de São Paulo ha logrado, en países como Brasil, una simbiosis alarmante entre el Poder Ejecutivo y las altas cortes, garantizando impunidad para los aliados y persecución para los adversarios. En Uruguay, ese intento de “toma del poder judicial” ha encontrado, esta vez, una resistencia institucional digna de destacar.

La derrota en este caso es para quienes creen que la justicia es una herramienta de campaña. El archivo de la causa contra Besozzi y sus seis colaboradores devuelve la tranquilidad a Soriano, pero sobre todo, envía un mensaje claro al resto del país: las instituciones uruguayas todavía tienen anticuerpos contra el virus del autoritarismo ideológico.

Justicia se escribe con “J”, no con ideología. Hoy, la verdad salió a la luz, la justicia recuperó su venda y, al menos en este rincón de la República, el Foro de São Paulo ha perdido.