Ecuador militariza Quito con 4.000 efectivos tras escalada del crimen y hallazgo de un cuerpo decapitado

El Gobierno ecuatoriano reforzó la seguridad en la capital con un amplio despliegue de policías y militares ante el aumento de homicidios, desapariciones y ataques armados. Las autoridades aseguran que buscan impedir que Quito replique los niveles de violencia que golpean a otras zonas del país.

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Presidente de Ecuador, Daniel Noboa - Foto Presidencia

El Gobierno de Ecuador ordenó este lunes el despliegue de 4.000 policías y militares en distintos puntos estratégicos de Quito como parte de un operativo extraordinario para contener el avance de la criminalidad en la capital. La decisión se produce en medio de una creciente preocupación por el aumento de hechos violentos, entre ellos el reciente hallazgo de un cuerpo decapitado y una serie de denuncias por desapariciones de personas.

Aunque Quito no registra los niveles de violencia que afectan a Guayaquil, considerada el principal bastión de las organizaciones vinculadas al narcotráfico, las autoridades reconocen que la inseguridad ha aumentado en las últimas semanas. Desde mediados de junio, la capital permanece bajo estado de excepción como parte de las medidas adoptadas por el Ejecutivo para enfrentar el crimen organizado.

El ministro del Interior, John Reimberg, afirmó que la situación aún está bajo control, pero advirtió que el Gobierno no esperará a que el problema alcance mayores dimensiones. Según explicó, el objetivo del despliegue es prevenir una escalada de la violencia y fortalecer la presencia del Estado en las zonas de mayor concentración de personas.

Los efectivos fueron destinados principalmente a resguardar escuelas, colegios, universidades, centros comerciales y estaciones del Metro de Quito, considerados puntos sensibles por la alta circulación de ciudadanos. Durante la noche del lunes también se observó un importante patrullaje de unidades motorizadas en el centro financiero de la ciudad y en sectores cercanos a instituciones de educación superior.

La medida llega después de una sucesión de episodios que encendieron las alarmas. La semana pasada fue encontrado un cadáver decapitado y embalado, colgado de un puente de la capital, un hecho que se sumó a reportes de ataques armados, homicidios y desapariciones registrados en barrios populares. En junio, además, la Policía logró desactivar explosivos instalados en una dependencia pública y en un complejo judicial.

Para el ministro Reimberg, el recrudecimiento de la violencia responde a la presión que ejercen las fuerzas de seguridad sobre las organizaciones criminales. En ese sentido, aseguró que los operativos se mantendrán “el tiempo que sea necesario” para garantizar la tranquilidad de la población.

La creciente inseguridad también ha generado preocupación en las autoridades locales. Días atrás, el alcalde de Quito, Pabel Muñoz, advirtió que perder el control de la capital frente al crimen organizado representaría un punto de no retorno en la lucha contra las mafias dedicadas al narcotráfico, la minería ilegal, el secuestro y la extorsión.