El panorama político peruano se tensa a medida que se acercan las definiciones electorales. Diversos analistas y observadores políticos han encendido las alarmas sobre el futuro de la democracia en el país ante el ascenso del candidato de ultraizquierda, Roberto Sánchez, quien actualmente ocupa la segunda posición en la intención de voto.
La posibilidad de que Sánchez dispute una segunda vuelta contra Keiko Fujimori se da en un contexto de alta polarización y cuestionamientos sobre presuntas irregularidades en el proceso electoral, lo que añade una capa extra de fragilidad a la institucionalidad del país.
El “Factor Antauro”: Entre la guerra con Chile y el radicalismo
Uno de los puntos que mayor revuelo ha causado es la estrecha relación entre Sánchez y el dirigente etnocacerista Antauro Humala, quien no ha descartado ocupar un cargo de confianza en un eventual gobierno de Sánchez, ha lanzado declaraciones que escalan la tensión regional:
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Conflicto con Chile: Humala afirmó taxativamente su intención de recuperar los territorios de Tarapacá y Arica. “Aspiro a recuperar Tarapacá y Arica, por la vía diplomática o armada”, señaló, sugiriendo un escenario de preguerra si se agotan las vías políticas.
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Amnistía radical: El dirigente radical propone la liberación de sentenciados por terrorismo, una medida que genera rechazo en vastos sectores de la sociedad civil y las fuerzas del orden.
Un programa económico intervencionista
Las propuestas de gobierno que rodean la candidatura de Sánchez han sido comparadas por especialistas con el fallido régimen de Pedro Castillo, actualmente en prisión tras su intento de golpe de Estado. El plan económico incluye medidas que, según analistas financieros, desestabilizarían la inversión privada:
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Nacionalizaciones masivas: Se plantea la estatización de canales de televisión y de diversas empresas extranjeras estratégicas.
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Control estatal: El mantenimiento de Petroperú bajo el esquema actual y la intervención directa en el Banco Central de Reserva (BCR), lo que pondría fin a la autonomía monetaria que ha mantenido la inflación bajo control en las últimas décadas.
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Economía cerrada: Un giro hacia la “nacionalización de la economía” que busca reducir la dependencia de los mercados globales.
¿Repetición de la historia?
Para muchos analistas, el programa de Sánchez representa un “déjà vu” peligroso. La combinación de un discurso antisistema, el cuestionamiento a la autonomía de los poderes del Estado y la alianza con figuras radicales como Humala, sitúa a la democracia peruana en una encrucijada crítica.
Mientras la ciudadanía observa con desconfianza las irregularidades denunciadas en los comicios, el temor a un nuevo quiebre constitucional o a un conflicto diplomático de gran escala domina el debate público en las calles de Lima.













